• Lanzamiento de un misil balístico de largo alcance en una prueba realizada en Corea del Norte.
Publicada: viernes, 11 de marzo de 2016 5:58
Actualizada: sábado, 12 de marzo de 2016 4:28

Los misiles balísticos que dispone Corea del Norte pueden impactar blancos en el suelo de EE.UU., admite un alto cargo militar norteamericano.

Aunque aún no se han realizado las pruebas del (misil) KN-08, según las estimaciones tiene capacidad para desplazar una ojiva nuclear hasta gran parte del EE.UU. continental”, afirmó el jueves el jefe del Mando de Defensa Aeroespacial de EE.UU., el almirante William Gortney.

Según los expertos militares, el misil balístico intercontinental KN-08, de fabricación norcoreana, cuya maqueta de tamaño natural fue presentada por primera vez en abril de 2012 en un desfile militar en la capital norcoreana de Pyongyang, mantiene un alcance de hasta 12.000 kilómetros.

Aunque aún no se han realizado las pruebas del (misil) KN-08, según las estimaciones tiene capacidad para desplazar una ojiva nuclear hasta gran parte del EE.UU. continental”, afirmó el jefe del Mando de Defensa Aeroespacial de EE.UU., el almirante William Gortney.

En una audiencia ante el Comité de Servicios Armados del Senado de EE.UU., el funcionario castrense insistió en que las “recientes actividades hostiles cibernéticas, los ensayos nucleares y el desarrollo continuo de misiles balísticos” suponen una “peligrosa amenaza” a EE.UU.

De acuerdo a Gortney, los misiles balísticos de Pyongyang tienen “implicaciones profundas” para Washington, puesto que los misiles en plataformas móviles hacen inútiles los indicadores de prelanzamiento del que EE.UU. dispone en gran parte de su defensa.

Sin embargo, estimó que es poco probable que el líder norcoreano, Kim Jong-un ordene un ataque al territorio norteamericano, a menos que perciba una “inminente amenaza”.

Por otro lado, si Corea del Norte se abstiene de lanzar una ofensiva directa contra EE.UU., impulsará su programa de misiles y desarrollará sistemas de armas más avanzados, con lo que dificultará a EE.UU. responder a una crisis en la península coreana.

Mientras los occidentales han expresado su preocupación por la prueba de bomba de hidrógeno por Corea del Norte en pasado enero y el lanzamiento del satélite de observación la semana pasada, Pyongyang asegura que sus actividades tienen carácter disuasivo y de autodefensa ante el belicismo estadounidense y las maniobras militares conjuntas Washington-Seúl.

En esta línea, Kim Jong-un amenazó el lunes con un ataque nuclear “preventivo” a Seúl y Washington, como respuesta al ejercicio militar a gran escala que han comenzado estos dos países desde el 7 de marzo.

mjs/ctl/hnb