• El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en un mitin de trabajadores metalúrgicos de Diadema, en Sao Paulo, 15 de julio de 2017.
Publicada: sábado, 15 de julio de 2017 23:48

La condena de 9,5 años de prisión no ha afectado a Luis Inácio Lula da Silva que sigue favorito en las encuestas de cara a las presidenciales de Brasil de 2018. 

Así se observa en el resultado del sondeo del Instituto DataPoder360 que, con 26 por ciento, colocó al expresidente Lula da Silva en la cabeza de la intención de voto para los comicios del próximo año, seguido por Jair Bolsonaro con un 21 por ciento, João Doria con un 13 por ciento y Geraldo Alckmin quien obtuvo un 10 por ciento.

De hecho, esta encuesta confirma otra realizada en junio por el instituto Datafolha, en la que Lula da Silva obtuvo el primer lugar con el 30 por ciento de los votos, a pesar de entonces estaba imputado en cinco causas judiciales, por supuesta participación en la trama corrupta en la estatal Petrobras revelada por la Operación Lava Jato.

Tras conocerse el fallo, el exmandatario ratificó el miércoles de manera oficial su candidatura en las presidenciales de 2018. Si la sentencia contra el presidente de Brasil entre 2003 y 2010 fuera ratificada en segunda instancia, conforme a la ley brasileña, este no podría postularse.

Los abogados del exmandatario presentaron el viernes un recurso cuestionando la sentencia y pidieron explicaciones al juez Sergio Moro sobre diversos puntos del fallo que, a su parecer, contiene "contradicciones, omisiones y oscuridades". Asimismo, consideran que la pena aplicada es desproporcionada.

El sábado, Lula da Silva reiteró que no existen pruebas que justifiquen su condena a casi 10 años de cárcel por corrupción y afirmó que es el pueblo quien debe juzgarlo. "Mientras (los jueces y fiscales) no prueben nada contra mí, voy a recorrer este país para que ustedes me juzguen", dijo el exmandatario a un grupo de seguidores durante un acto del Partido de los Trabajadores (PT) en la región metropolitana de Sao Paulo.

En declaraciones anteriores, Lula da Silva ha afirmado ser víctima de una "persecución judicial" que tiene por meta, a su juicio, acabar con su vida política e impedir así que vuelva a postularse en las elecciones previstas para octubre de 2018.

Desde la revelación de corrupción en Petrobrás, la crisis política hace tambalear la gobernabilidad en Brasil. Tras 14 meses en el poder un proceso de impeachment sacó del poder a la izquierdista Dilma Rousseff (2010-2016), el destino de su sucesor en el cargo, Michel Temer, es incierto y depende de un juicio sobre su implicación en un delito común. Además, Lula da Silva es el primer exmandatario en recibir una condena de ese tipo.

En medio de este caos, los ciudadanos de la mayor economía de América Latina desconocen si irán a las urnas en 2018, si tendrán en cambio un presidente interino por seis meses o si el Congreso elegirá al próximo mandatario en una elección indirecta.

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