"Esperamos que, en el caso de Ecuador y Bolivia, se encuentren otro tipo de caminos para nuestra relación, pero en el caso de Venezuela parece que eso será imposible, al menos mientras esté en el poder (el presidente) Nicolás Maduro", dijo el lunes el canciller brasileño, José Serra, a periodistas tras participar en una ceremonia oficial.
El ministro de Asuntos Exteriores brasileño hizo estos pronósticos por los roces diplomáticos que han vivido las relaciones de Brasilia con Quito, La Paz y Caracas, derivados de la destitución de la ahora expresidenta Dilma Rousseff.
Esperamos que, en el caso de Ecuador y Bolivia, se encuentren otro tipo de caminos para nuestra relación, pero en el caso de Venezuela parece que eso será imposible, al menos mientras esté en el poder (el presidente) Nicolás Maduro", dijo el canciller brasileño, José Serra.
Venezuela, Bolivia y Ecuador, que integran la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), manifestaron su solidaridad con Rousseff desde el momento en que comenzó su juicio político que concluyó con su separación definitiva del Gobierno.
Además, estos tres países tacharon la destitución de "golpe de Estado" y llamaron a consultas a sus embajadores en Brasilia, medida que el nuevo Ejecutivo brasileño respondió de la misma manera.
En esta línea, el canciller boliviano, David Choquehuanca, aclaró que el llamado a consultas de su representante diplomático es una decisión "normal en la práctica diplomática" cuando un país atraviesa por "situaciones difíciles".
Por su lado, el canciller ecuatoriano, Guillaume Long, manteniendo un tono más duro, reiteró la semana pasada que la destitución de Rousseff fue producto de "una farsa" que "irrespetó la voluntad de los 54 millones de votantes que eligieron a la presidenta legítima".
Sin embargo, Venezuela adoptó una postura más crítica, pues además de retirar a su embajador en Brasilia, ordenó "congelar las relaciones políticas y diplomáticas" con el gobierno de Michel Temer, actual presidente de Brasil.
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