“Es sólo la punta del iceberg y justifica que se investigue de forma seria e independiente qué otras atrocidades se han cometido durante la campaña de limpieza étnica” que ha obligado a más de 655.000 personas de la minoría comunidad musulmana rohingya a salir de Rajine desde el pasado agosto, dijo el miércoles James Gomez, director regional de AI para el Sudeste Asiático y Oceanía.
Los cuerpos —pertenecientes a los rohingyas que fueron asesinados el 2 de septiembre— fueron localizados el 18 de diciembre en un cementerio de la localidad de Inn Din, a unos 50 kilómetros de la capital estatal, Sittwe.
Gomez recordó que AI y otras organizaciones humanitarias internacionales han documentado abrumadores indicios de que el “Ejército de Myanmar (Birmania) ha asesinado y violado a la población rohingya y ha reducido sus pueblos a cenizas. Estos actos constituyen crímenes de lesa humanidad, y sus responsables deben responder por ellos ante la justicia”.
El funcionario advirtió que nadie podrá conocer el verdadero alcance de las violaciones de derechos humanos y los crímenes cometidos por el Ejército y los extremistas budistas birmanos contra los rohingyas antes de que se lleve a cabo una investigación exhaustiva por las Naciones Unidas al respecto.
Ejército de Myanmar (Birmania) ha asesinado y violado a la población rohingya y ha reducido sus pueblos a cenizas. Estos actos constituyen crímenes de lesa humanidad, y sus responsables deben responder de ellos ante la justicia”, dijo James Gomez, director regional de AI para el Sudeste Asiático y Oceanía.
ftm/lvs/alg/mkh
