El portavoz de la Iglesia católica local, el sacerdote Mariano Naing, ha anunciado este domingo que las autoridades birmanas restringirán el acceso a la prensa durante la visita de cuatro días que el sumo pontífice va a iniciar a partir del 27 de noviembre.
En declaraciones ofrecidas a los periodistas ha explicado que la prensa internacional no podrá cubrir el lunes la llegada del papa ni la ceremonia de bienvenida oficial que la líder birmana, Aung San Suu Kyi, le ofrecerá el martes.
Las restricciones incluyen también los encuentros que el cabeza de la Iglesia católica tiene programados con líderes religiosos locales.
“Los medios oficiales birmanos son los únicos que cuentan con autorización para cubrir esos actos. Las autoridades birmanas han aducido razones de seguridad para justificar las restricciones”, ha indicado Naing.
Los medios oficiales birmanos son los únicos que cuentan con autorización para cubrir esos actos. Las autoridades birmanas han aducido razones de seguridad para justificar las restricciones”, indica el sacerdote Mariano Naing, portavoz de la Conferencia Episcopal de Myanmar.
El papa tiene planeado también viajar a Bangladés, a donde más de 620.000 rohingyas se han visto obligados a huir, con el objetivo de mediar en la crisis que azota a esta minoría musulmana, según sostienen algunos observadores.
Amnistía Internacional (AI) asegura que la situación actual de los rohingyas “cumple todos los requisitos de la definición legal del crimen de lesa humanidad de apartheid”, por lo que asegura que los rohingyas viven en una “cárcel al aire libre”.
La represión de las fuerzas militares birmanas contra los rohingyas se ha saldado con la vida de 1000 personas. La organización pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW) publicó el jueves un informe en el que alerta de las violaciones brutales cometidas por los soldados del Ejército de Myanmar, así como de los actos de violencia, y de la crueldad y la humillación generalizadas contra la comunidad Rohingya.
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