• Los refugiados rohingyas en Myanmar caminan a lo largo de un camino cerca de Teknaf en Bangladés, 2 de septiembre de 2017.
Publicada: lunes, 4 de septiembre de 2017 6:34
Actualizada: martes, 5 de septiembre de 2017 3:02

Unas 87.000 personas, en su gran mayoría refugiados de la minoría musulmana Rohingya, han huido a Bangladés de la represión brutal del Gobierno birmano.

La oficina de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Bangladés ha comunicado este lunes de que en total “llegaron 87.000 refugiados desde el 25 de agosto”, cuando el Ejército de Myanmar (Birmania) intensificó los ataques y las persecuciones contra esta minoría étnica en el noroccidental estado de Rajine.

Los refugiados han cruzado la frontera hacia el país vecino en barco o a pie para amontonarse en los ya saturados campamentos de refugiados.

El masivo éxodo de desplazados rohingyas hacia Bangladés se produce mientras que el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), ha advertido de que los campamentos de socorro han alcanzado su plena capacidad.

Los trabajadores de ayuda dijeron que las instalaciones médicas existentes en la zona fronteriza eran insuficientes para manejar la afluencia y que más ayuda y paramédicos eran necesarios.

El personal humanitario advirtió de que un gran número de refugiados necesitaba atención médica inmediata porque padecía enfermedades respiratorias, infecciosas y desnutrición.

Los refugiados que llegaron a la aldea pesquera de Shah Porir Dwip en Bangladés relataron incidentes violentos, como por ejemplo ataques explosivos llevados a cabo por los militares birmanos cerca de las casas de los rohingyas e incendios provocativos contra sus viviendas.

 

El Observatorio de Derechos Humanos (HRW, por sus siglas en inglés) citó varios datos e imágenes de satélites para denunciar el sábado los incendios generalizados en al menos 10 áreas en el estado de Rajine, y la quema de más de 2600 casas de los rohingyas.

La brutal represión militar ha dejado al menos 400 muertos desde el 25 de agosto, después de que un grupo que dice estar defendiendo los derechos de los rohingyas atacó puestos policiales y militares en Rajine.

La ONU advirtió de que la crisis de los rohingyas podría convertirse en una “catástrofe humanitaria” y llamó a las fuerzas de seguridad birmanas “a la moderación y a la calma”, frente a los seguidores del Islam, a quienes el Gobierno birmano niega la plena ciudadanía.

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