Una fuente fidedigna en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán ha desmentido este jueves los “falsos e infundados” alegatos de las autoridades bareiníes en contra de Teherán, y les aconseja a “centrarse en zanjar su propia crisis en vez de eludir sus responsabilidades”.
Los escenarios repetitivos de las autoridades bareiníes ya no funcionan y tampoco pueden influir en las actuales realidades vividas en la región”, ha asegurado una fuente fidedigna en la Cancillería de Irán.
“Los escenarios repetitivos de las autoridades bareiníes ya no funcionan y tampoco pueden influir en las actuales realidades vividas en la región”, ha asegurado la fuente.
Desde el inicio de la crisis en Baréin, ha agregado, Teherán ha insistido en que sólo una solución interbareiní puede acabar con los problemas vividos en el país árabe y que el Gobierno de Manama debe aplicar medidas que promuevan un diálogo serio con la oposición.
Las autoridades de Baréin detuvieron el miércoles a 47 personas por su supuesta vinculación con una red terrorista que preparaba "varios ataques terroristas significativos" en un "futuro cercano", según el Ministerio de Interior bareiní.
La cartera del Interior bareiní alegó que “los sospechosos tenían estrechas conexiones con organizaciones terroristas en Irán”.
No se trata de la primera vez que las autoridades bareiníes acusan a Irán de apoyar a grupos opositores antigubernamentales que demandan la democracia en el pequeño reinado del Golfo Pérsico, e incluso de respaldar a presuntos individuos que, según Manama, buscan llevar a cabo actos de sabotaje en ese país. No obstantes, estas alegaciones siempre han sido rechazadas enérgicamente por parte de Teherán.
El pasado 2 de octubre, el Gobierno de Baréin anunció su decisión de retirar a su embajador en Irán, Rashid Saad al-Dawsari, y de ordenar la expulsión del encargado de negocios iraní en Manama, acusando a Teherán de formar y armar a grupos opuestos al régimen de Al Jalifa.
En respuesta, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán emite un comunicado en la misma jornada y declara “persona non grata” al encargado de negocios bareiní en el país persa y urge su inmediata retirada de Teherán.
Baréin, aliado de Estados Unidos y las monarquías de la región, ha reprimido violentamente durante los últimos años las protestas antigubernamentales en el territorio. En dicho contexto, impuso la Ley de Seguridad Nacional en marzo de 2011, lo que conllevó la entrada de tropas saudíes y emiratíes en el país para aplastar las protestas.

Activistas y grupos pro democracia han denunciado en reiteradas ocasiones las medidas violentas utilizadas por las fuerzas de seguridad y han afirmado que han fallecido cientos de personas desde el inicio de las protestas.
El régimen bareiní ha encarcelado sin juicio a centenares de activistas por criticar el estado de los derechos humanos en su país; entre ellos, al clérigo chií y líder del principal partido opositor de Baréin, Al-Wefaq, Sheij Ali Salman, pero también al Sheij Meisam Salman, director de la sección de libertades religiosas de Al-Wefaq.
Asimismo, desde el inicio de la represión de las autoridades contra los manifestantes, oenegés internacionales como Amnistía Internacional (AI), y el Observatorio de Derechos Humanos (HRW, por sus siglas en inglés) o Reporteros Sin Fronteras (RSF) han emitido múltiples comunicados para denunciar la situación de Derechos Humanos en el país y pedir a la comunidad internacional una postura activa de presión sobre el Ejecutivo.
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