• El día 13 de la guerra | 10 Minutos
martes, 20 de enero de 2026 0:54

En los últimos días de 2025, Irán se encontraba en una encrucijada. Lo que comenzó como una preocupación silenciosa en los hogares y mercados pronto se transformó en la ola de disturbios más grande que el país había visto en años.

El detonante fue la volatilidad económica: aguda, impredecible y despiadada. Los precios ya no se mantenían estables ni siquiera durante semanas, ni días. El pan, el combustible, la medicina —las necesidades básicas se convirtieron en objetivos móviles. Para muchos iraníes, este repentino aumento en el costo de la vida no era una declaración política, sino una cuestión de supervivencia.

Salir a las calles fue un acto legítimo. Un grito nacido de la frustración, la dignidad y el derecho a ser escuchados. Pero lo que siguió no fue una protesta: fue un sabotaje. Las calles se convirtieron en campos de batalla. La violencia organizada reemplazó la indignación espontánea. Los autobuses fueron incendiados. Los bancos saqueados. Las tiendas reducidas a cenizas.

zmo/hnb

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