Se repite la tragedia migratoria en las aguas del Mediterráneo. El mar se ha tragado de nuevo a otras decenas de inmigrantes que intentaban llegar a Grecia en un barco. Cinco de las víctimas son niños. La embarcación se hundió entre las costas occidentales de Turquía y la isla griega de Lesbos. Los guardacostas han logrado rescatar a unas 70 personas.
La mayoría de los pasajeros eran refugiados de Siria, Afganistán y Birmania. Este drama se suma a los sucesivos naufragios de los últimos días. El jueves y el miércoles se registraron similares incidentes en las aguas griegas y dejaron más de 30 muertos.
Y ante esta situación, la canciller alemana dice que ya está decepcionada. Ha vuelto a criticar a sus socios europeos por inacción ante el flujo de inmigrantes.
Merkel insistió en desarrollar un programa entre Bruselas y Turquía ante el flujo de inmigrantes. Y para calmar las voces críticas dijo que los solicitantes de asilo regresarán a sus hogares cuando terminen los conflictos en sus países, lo que parece todavía muy lejos de ser realidad.
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