2018 fue otro año de tensión política y económica en Venezuela. Apenas arrancando el año la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) adelantó las elecciones presidenciales. Nicolás Maduro, de nuevo candidato del chavismo.
Los comicios no fueron en abril sino en mayo, porque una parte de la oposición aceptó participar. El candidato Henry Falcón blandió la dolarización como principal bandera.
Pero la mayor parte de la oposición saboteó la participación en los comicios y el chavismo respaldó con más de 6 millones de votos a Maduro. El Gobierno dio señales de conciliación y liberó a detenidos por violencia política. Pero no hubo acercamiento, y el 4 de agosto un dron cargado de explosivos estalló cerca del presidente, en un acto con la plana mayor del Gobierno y las Fuerzas Armadas. Pronto la Fiscalía detuvo a varias personas y hasta a un referente opositor, quien declaró que colaboró con el organizador logístico del atentado, también detenido.
El Gobierno acusó al saliente presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y a la Administración de Donald Trump de estar detrás del atentado. Pero puertas adentro, las miradas se concentraban en la economía, donde la hiperinflación no fue detenida por medidas económicas que incluyeron nuevos billetes: el bolívar soberano.
Mientras tanto, la presión internacional contra Maduro crece, el presidente renovó alianzas con Turquía, China y Rusia. Que realizó maniobras conjuntas con bombarderos intercontinentales en las costas venezolanas.
El 2018 termina con las miradas puestas en el 10 de enero próximo, cuando Maduro sea juramentado para el próximo período presidencia. Una etapa que tampoco parece será fácil en la Venezuela asediada.
Marcos Salgado, Caracas.
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