En ocasiones se ignoran los hechos porque no se adaptan a lo que pensamos. La verdad no siempre importa. A veces, cuando discutimos sobre hechos, en realidad no estamos discutiendo sobre los hechos. “Lo más probable es que las personas lleguen a las conclusiones a las que quieren llegar”, sostuvo la psicóloga social Ziva Kunda, citada este domingo por el diario español El País, al desarrollar la teoría del pensamiento motivado.
Los estudios muestran que los seres humanos, para defender su visión del mundo, su relato, recurren a razonar inconscientemente, descartando unos datos y recogiendo otros, hasta llegar a la conclusión que les interesaba inicialmente.
Eso tendría una explicación muy plausible: es un escudo protector contra la manipulación, pues es lógico pensar que las cosas tienen que encajar con lo que ya sabemos del mundo. No obstante, divulgadores, fact-checkers (verificadores de datos), periodistas y políticos asumen, en general, que la gente se equivoca porque les faltan datos.
Lo más probable es que las personas lleguen a las conclusiones a las que quieren llegar”, sostuvo la psicóloga social Ziva Kunda.
Los investigadores consideran que no basta con el trabajo periodístico con los datos, sino que “para ser efectivos, los hechos deben integrarse en una narrativa con argumentación persuasiva” y ser “presentados por un político carismático”.
Un ejemplo de este fenómeno es el cambio climático. Los especialistas han probado de todo para convencer a los escépticos y no hay una varita mágica. Pero el papa Francisco nos da una clave: tras escribir una encíclica ecologista, en EE.UU. creció 10 puntos el porcentaje de convencidos de que el calentamiento será dañino y 13 puntos el bloque de católicos que creen que el cambio climático es real. Líder carismático y que habla desde dentro del círculo identitario.
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