Durante una reunión de negociación en Ginebra (Suiza), el director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha insistido en la necesidad de reforzar la cooperación entre países ante la amenaza que representan los brotes de enfermedades infecciosas. Los recientes episodios de ébola en la República Democrática del Congo y de hantavirus durante 2026 han vuelto a poner de manifiesto la importancia de contar con mecanismos internacionales de prevención y actuación.
Tedros ha advertido sobre el alcance internacional de estas enfermedades y ha subrayado la importancia de una respuesta coordinada. “Una amenaza de patógenos en cualquier lugar puede convertirse en una amenaza en todas partes, para las personas de todos los países”, ha afirmado.
El llamamiento se produce después de que los Estados miembros de la OMS aprobaran el Acuerdo sobre Pandemias en mayo de 2025. Sin embargo, todavía quedan cuestiones pendientes para concretar su funcionamiento, especialmente las relacionadas con el acceso a muestras de patógenos y la distribución de los beneficios obtenidos a partir de su investigación.
Uno de los principales objetivos del pacto es garantizar que los avances científicos, incluidos los relacionados con vacunas, tratamientos y pruebas diagnósticas, puedan beneficiar a todos los países. Esta cuestión genera diferencias entre los Estados, especialmente por las condiciones en las que se compartirán los recursos biológicos y los productos desarrollados gracias a ellos.
Tedros también ha recordado las desigualdades que se produjeron durante la pandemia de COVID-19, cuando algunos países consiguieron acumular grandes cantidades de vacunas mientras otros tuvieron dificultades para acceder a ellas. Para la OMS, aquella experiencia evidenció las limitaciones de una respuesta internacional que no garantiza un reparto equitativo de los recursos sanitarios.
La organización defiende que una mayor coordinación permitiría compartir información científica con rapidez, mejorar la preparación de los sistemas sanitarios y facilitar una distribución más justa de las herramientas necesarias para combatir nuevas amenazas epidemiológicas.
Con este nuevo llamamiento, la OMS busca que los gobiernos superen sus diferencias y avancen hacia un marco común de actuación. El objetivo es evitar que, ante una futura emergencia sanitaria, las desigualdades entre países vuelvan a condicionar la disponibilidad de vacunas, diagnósticos y tratamientos.
