• Un estudio explica por qué confundimos el nombre de nuestros familiares.
Publicada: martes, 10 de mayo de 2016 17:15

"¡Carlos!, ¡Pedro!... ¡Alberto!". Y por fin Alberto se enteró de que su madre le llamaba. Es un ejemplo común pero no ocurre solo de madres o padres a hijos o hijas. Confundir los nombres de familiares o amigos es un fallo que se debe al almacenamiento de nombres por grupos en el cerebro.

Un estudio llevado a cabo por David Rubin y publicado en Memory and Cognition (Memoria y Cognición) explica que este error al nombrar a las personas cercanas no tiene nada que ver con la edad.

Según ha explicado el profesor de psicología y neurociencias de la Duke University en su trabajo, el fallo se debe al modo en que 'guardamos' a las personas en nuestro cerebro: archivamos por grupos sociales a quienes conocemos.

Así, esa categorización provoca que una madre, por ejemplo, mencione varios nombres antes de acertar con el que realmente quiere decir; sus hijos están archivados en una misma 'carpeta' y no es consciente en un primer momento de la diferencia entre los miembros de ese grupo.

Y así con nombres de familiares o amigos. Incluso, en algún caso de los 1700 estudiados, el nombre de alguna mascota se ha colado en alguna de esas carpetas de archivo de personas.

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