“La historia no puede reescribirse mediante declaraciones políticas. Irán no será borrado de la historia mediante amenazas, no perderá su voluntad por las sanciones ni se alejará de su verdad mediante la distorsión”, ha afirmado este martes el portavoz del Poder Judicial de Irán, Seyed Ali Kazemi, en reacción a las recientes declaraciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sobre Irán y la historia de las relaciones entre Irán y Grecia.
Durante un discurso en Atenas, capital de Grecia, Rubio intentó presentar la agresión contra Irán como un conflicto entre civilizaciones, al describir al país persa como una amenaza para Occidente desde la antigüedad, mientras realizó comentarios insultantes sobre Irán y su civilización.
Kazemi ha calificado estas declaraciones de “un intento de distorsionar la historia, justificar las acciones de Estados Unidos y fomentar la iranofobia y la islamofobia”.
También ha subrayado que los comentarios de Rubio reflejan “una hostilidad hacia Irán que no se limita únicamente al Gobierno de la República Islámica de Irán”.
El portavoz iraní ha destacado que la distorsión histórica, la tergiversación de los hechos, la victimización y la justificación de agresiones militares y no militares en nombre de la defensa propia son técnicas de guerra cognitiva conocidas por el pueblo iraní.
Ha considerado significativo que Rubio eligiera Grecia, cuna de la filosofía occidental, para sus declaraciones y ha agregado que los vínculos entre el antiguo Irán y Grecia forman parte del patrimonio común de la humanidad y deben fomentar el diálogo y el respeto mutuo, no justificar acciones políticas y militares.
Kazemi ha destacado que “la historia y la civilización de Irán no son un expediente político para el uso propagandístico de los políticos estadounidenses ni una herramienta para fomentar el odio”.
“Irán es una nación, una civilización, una historia, una cultura y una voluntad nacional, y no puede resumirse en unas pocas frases propagandísticas ni ignorarse su realidad mediante etiquetas”, ha recalcado.
Kazemi ha atribuido la permanencia de Irán a su identidad cultural y civilizatoria, así como a la voluntad de su pueblo de determinar el futuro de su país sin amenazas ni injerencias extranjeras.
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