• Fateme Mohayerani, portavoz del Gobierno de Irán.
Publicada: sábado, 5 de septiembre de 2026 11:49

El Gobierno iraní critica el alegato de EE.UU. sobre “precisión militar” en sus ataques, mientras elude responsabilidad por muertes de civiles, como en la boda iraní.

La portavoz del Gobierno iraní, Fatemeh Mohayerani, ha enfatizado este sábado que el ataque estadounidense contra una celebración nupcial en la ciudad de Sirik, sur de Irán, que dejó al menos cinco muertos, entre ellos un niño, y 68 heridos, constituye una “violación flagrante de los principios humanitarios y las normas internacionales”.

La funcionaria ha vinculado la tragedia de Sirik con el ataque estadunidense a una escuela en Minab, también en el sur de Irán, que causó la muerte de más de 165 estudiantes de primaria, y ha subrayado que la persecución política y judicial de estos crímenes es un deber ineludible del Gobierno.

“Aún está presente en la memoria del pueblo iraní la imagen de los pupitres escolares que debían ser un lugar para el aprendizaje y la construcción del futuro. En Minab, los estudiantes fueron atacados cuando iban a la escuela con sus libros y cuadernos; en Sirik, esta vez, fueron atacadas personas que se habían reunido para celebrar y comenzar una nueva vida. En un lugar, el aula se convirtió en un velorio; en el otro, la casa de la boda se tornó en un luto”, ha lamentado.

Con tono crítico, Mohayerani ha lanzado una pregunta directa a quienes dicen defender los derechos humanos. “¿Cómo pueden responder aquellos que se jactan de defender los derechos humanos? ¿Qué amenaza representa para una fuerza militar un niño que estudia en una escuela o un niño que juega en una boda?”, ha cuestionado.

Asimismo, ha refutado la coherencia con la que autoridades estadounidenses hablan de “precisión militar” mientras eluden la responsabilidad por las vidas perdidas. Según Mohayerani, presentar este tipo de hechos como “un error” militar no permite eludir las consecuencias de las acciones cometidas ni exime a los responsables de responder por la pérdida de vidas civiles.

“Quien inicia una operación militar está obligado a asumir la responsabilidad por las consecuencias de su decisión, incluidas las vidas de los civiles que caen víctimas de estas operaciones”, ha sentenciado.

 

En este sentido, ha reiterado que el Gobierno iraní no cejará en la persecución de estos crímenes, tanto en el ámbito legal como en el político, señalando que es una responsabilidad que recae sobre el Estado.

Finalmente, Mohayerani ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional y a los organismos pertinentes para que no permitan que las vidas de los iraníes sean víctimas de los “dobles estándares”. “El silencio ante el asesinato de niños y el ataque a hogares y escuelas no hará más que normalizar la violencia y repetir estas tragedias”, sentencia la portavoz, instando a una acción firme y sin ambigüedades.

Las declaraciones de Mohayerani constrastan con las afirmaciones del Comando Central de Estados Unidos (Centcom, por sus siglas en inglés), que el miércoles alegó que ataques no estaban dirigidos contra civiles sino apuntaban a instalaciones que, según Washington, estaban bajo control de las fuerzas armadas iraníes. Esta misma postura fue defendida el jueves por el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, quien dijo que están investigando el ataque, pero abrió la posibilidad de que podría haberse cometido por “error”.

Entretanto, investigaciones de la agencia Reuters y el diario Nueva York Times han confirmado que una bomba estadounidense guiada JSOW fue la que impactó directamente en la boda, descartando un posible desvío de un misil iraní.

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