El texto completo del mensaje del Líder de la Revolución Islámica:
En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso
Oh Tú que transformas los corazones y las miradas, oh Administrador de la noche y del día, oh Transformador de los estados y las condiciones, transforma nuestra situación hacia la mejor de las situaciones.
Este año, la primavera de la espiritualidad y la primavera de la naturaleza, es decir, la bendita festividad de Eid al-Fitr y la ancestral festividad de Nowruz, coinciden entre sí. Felicito a cada uno de los ciudadanos estas dos celebraciones, y en especial felicito a todos los musulmanes del mundo el bendito Eid al-Fitr.
Asimismo, es necesario felicitar a todos por las notorias victorias de los combatientes del Islam, y expresar mis condolencias y solidaridad a todas las familias y allegados de los valiosos mártires de la segunda guerra impuesta, del golpe de enero y de la tercera guerra impuesta, así como a los mártires de la seguridad, de la vigilancia fronteriza y a los soldados anónimos caídos.
Con motivo de la llegada del año solar 1405, tengo algunas palabras que expongo a continuación.
En primer lugar, haré un breve repaso de algunos de los acontecimientos más importantes del año pasado. Durante el año pasado, nuestro querido pueblo experimentó tres guerras de carácter militar y de seguridad.
La primera fue la guerra del mes de junio, en la que el enemigo sionista, con apoyo especial de Estados Unidos y en medio de las negociaciones, llevó a cabo un ataque injusto en el que martirizó a algunos de los mejores comandantes y destacados científicos del país, y posteriormente a cerca de 1000 de nuestros compatriotas. Debido a un grave error de cálculo, el enemigo creía que tras uno o dos días, sería el pueblo que derrocaría el sistema islámico. Sin embargo, gracias a la astucia del pueblo, al extraordinario valor de los combatientes del Islam y a numerosos sacrificios, pronto mostró signos de desesperación y, mediante interlocutores y el cese de hostilidades, logró salvarse del borde del abismo.
La segunda fue el golpe de enero, en el que Estados Unidos y el sistema sionista, creyendo que el pueblo iraní, debido a los problemas económicos impuestos, actuaría según los deseos del enemigo, recurrieron a sus mercenarios para provocar numerosas tragedias, causando más víctimas mortales que en la guerra anterior y grandes daños.
La tercera guerra es aquella en la que actualmente nos encontramos. En su primer día despedimos, con lágrimas en los ojos y corazones afligidos, al padre bondadoso de la nación, nuestro gran líder (que Dios le tenga en su gloria), quien, con gran anhelo, encabezaba una caravana de mártires hacia un destino celestial preparado para él bajo la misericordia divina, entre los honorables y los mártires. Desde ese día, fuimos despidiendo uno tras otro a otros mártires de esta guerra, entre ellos los niños de la escuela Tayyiba Shajarah de Minab, los valientes y oprimidos marineros del destructor Dena, los comandantes y combatientes caídos del Cuerpo de Guardianes, del Ejército, de las fuerzas de seguridad, las fuerzas de Basij, así como los miembros de inteligencia, guardias fronterizos y ciudadanos de todas las edades, niños y adultos, que partieron frente a nosotros en una caravana de luz.
Esta guerra comenzó tras la desesperación del enemigo ante la falta de un movimiento popular a su favor, bajo la ilusión de que eliminando a la cúpula del sistema y a algunos elementos militares influyentes, sembraría el miedo y la desesperación entre el pueblo, provocando su retirada y facilitando así su dominio sobre Irán y su posterior fragmentación. Pero vosotros, en este mes bendito, habéis combinado el ayuno con la lucha, creando una amplia línea de defensa en todo el país, con posiciones firmes en plazas, barrios y mezquitas, infligiéndole un golpe desconcertante que lo llevó a contradicciones y declaraciones absurdas, signo de su debilidad.
Ya anteriormente, el 12 de enero, habíais sofocado el golpe; el 11 de febrero demostrasteis nuevamente vuestra oposición a la arrogancia global; y el 13 de marzo, coincidiendo con el Día de Al-Quds, le hicisteis comprender que no solo se enfrenta a misiles, drones, armas y materiales militares, sino a un frente (Irán) mucho más amplio de lo que se imagina. Aprovecho para agradecer a cada uno de vosotros por esta gran epopeya, así como al valiente, sincero y popular presidente y a otros responsables que estuvieron presentes entre el pueblo sin formalidades.Este tipo de comportamiento fortalece la cohesión entre el pueblo y los gobernantes.
Actualmente, gracias a la unidad extraordinaria entre vosotros pese a vuestras diferencias, religiosas, ideológicas, culturales y políticas, el enemigo ha quedado debilitado. Esto debe considerarse una bendición divina que debe ser agradecida de palabra, de corazón y con acciones. Una regla inquebrantable es que toda bendición, según el nivel de agradecimiento, se va fortaleciendo sus raíces, crece y ofrece mayor bendición a la persona. Por ello, debemos reconocer esta unidad como una gracia divina por parte de Dios y aprovecharla de la mejor manera posible. De esta manera seguramente nuestra unidad se verá más fortalecida e inquebrantable y nuestros enemigos más debilitados y humillados.
Esto fue un repaso de algunos acontecimientos importantes del año 1404.
Ahora que nos encontramos en los umbrales del año 1405, nos enfrentamos a varias cuestiones. Una de ellas es la despedida de nuestro querido invitado, el bendito mes de Ramadán del año 1447, un mes en el que, durante la Noche del Destino, vuestros corazones se elevaron hacia lo alto y clamasteis a Dios misericordioso, quien a su vez dirigió su gracia hacia vosotros. Pedisteis victoria, triunfo, bienestar y diversas bendiciones, y con el precedente de la constante gracia divina hacia este sistema y este pueblo, es de esperar que, si Dios quiere, recibáis aquello que vuestros corazones solicitaron o algo aún mejor.
Al mismo tiempo que nos despedimos de este mes, una despedida que, cuanto mayor es el conocimiento espiritual, más amarga y dolorosa resulta, acogemos el bendito y auspicioso creciente del mes de Shawwal con esperanza y temor, esperamos recibir el regalo de Dios. Espero que, tras vuestra presencia responsable día y noche y la creación de la epopeya del Día de Al-Quds, Dios nos de su generosidad, indulgencia, perdón y misericordia al que nos tiene acostumbrados. Y especialmente esperamos que pronto, se prepare la situación para la presencia del Imam Mahdi y el corazón de nuestro señor se llene de alegría, y que de ello desciendan múltiples bendiciones sobre la humanidad.
Otra cuestión es la importante festividad ancestral de Nowruz, una celebración que trae consigo el regalo de la renovación, la frescura y la vida, desde la naturaleza, y que está plenamente asociada a la alegría.
Por otra parte, este es el primer año en el que nuestro líder mártir y otros valiosos mártires no están entre nosotros. Los corazones de las familias de los mártires están de luto. Sin embargo, en lo que a mí respecta, como un ciudadano más, que también tiene mártires en su entorno cercano, considero que, aunque vestimos de luto y nuestros corazones están llenos de tristeza por todos los mártires, también nos alegra ver que en estos días nuestras jóvenes parejas comienzan su vida en común. Espero que las oraciones de nuestro líder mártir y de los demás mártires acompañen a estos jóvenes. Recomiendo asimismo que el pueblo mantenga las visitas tradicionales de estas fechas, respetando a las familias de los mártires y teniendo consideración hacia ellas; e incluso sería deseable que en cada barrio, si es posible, las visitas de año nuevo comiencen honrando a los mártires de ese lugar. Naturalmente, el periodo de duelo establecido por el gobierno se mantiene vigente y su respeto es parte de la grandeza del sistema y del país.
Tras estas palabras, quisiera añadir algunas consideraciones adicionales.
En primer lugar, debo agradecer especialmente a quienes, en estos días, además de su presencia en plazas, barrios y mezquitas, intensifican su papel social mediante un mayor esfuerzo; entre ellos, algunas unidades productivas tanto públicas como privadas, ciertos sectores de servicios y especialmente aquellas personas que, sin que su profesión lo requiera, ofrecen gratuitamente diversos servicios útiles a la población, algo que afortunadamente es muy frecuente.
En segundo lugar, uno de los frentes del enemigo es su guerra mediática, que en estos días se dirige especialmente a influir en la mente y pensamiento de sectores de la población con el objetivo de debilitar la unidad nacional y, en consecuencia, la seguridad nacional. Debemos tener cuidado de no facilitar, por negligencia propia, la consecución de este objetivo. Por ello, recomiendo a los medios de comunicación del país, pese a sus diferencias, que eviten centrarse en las debilidades, ya que de lo contrario el enemigo podría lograr su propósito.
En tercer lugar, una de las esperanzas del enemigo es aprovechar las debilidades económicas y de gestión que existen desde hace tiempo. Nuestro líder mártir, en distintos años, centró el lema nacional en la economía. A mi entender, garantizar el sustento de la población, mejorar las infraestructuras de la vida y bienestar y generar riqueza para todos, constituyen un punto central, e incluso una forma de defensa y avance frente a la guerra económica del enemigo.
He tenido la oportunidad de escuchar directamente a personas de distintos estratos sociales, incluso viajando de incógnito en taxis, por petición propia, en las calles de Teherán, lo que considero más valioso que muchas encuestas. En muchos casos coincidí con vuestras opiniones, especialmente en críticas relacionadas con la economía y la gestión, y he aprendido mucho de vosotros. Y sigo aprendiendo más cosas, por ejemplo, en estas mismas fechas, después del día 19 del bendito mes de Ramadán, aprendí más cosas de vosotros que os encontrabais en las calles. Espero que Dios no me prive de esta bendición. A partir de estas experiencias y otros estudios, se ha elaborado un plan integral y especializado para solucionar los problemas, que pronto estará listo para su implementación por parte de los comprometidos responsables y con la colaboración de todo el pueblo.
Y finalmente siguiendo el ejemplo de nuestro líder mártir, declaro el lema de este año: “Economía de resistencia bajo la unidad nacional y la seguridad nacional”.
En cuarto y último lugar, lo que expuse en mi primera declaración acerca de la visión y nuestra política en relación con el trato con los países vecinos es algo serio y real. Nosotros, además del elemento de la vecindad, contamos con otros elementos de carácter espiritual, entre los cuales el principal es la fe compartida en la noble religión del Islam; así como la existencia de santuarios y lugares sagrados en algunos de estos países; la presencia de numerosos iraníes como residentes y trabajadores en otros; y en algunos casos, la existencia de afinidad étnica, lengua común o intereses estratégicos compartidos, especialmente en afrontar la arrogancia global, cada uno de los cuales, por sí mismo, puede fortalecer las buenas relaciones.
Entre ellos, consideramos a nuestros vecinos orientales como especialmente cercanos. Desde hace mucho tiempo sabía que Pakistán era un país particularmente apreciado por nuestro líder mártir; un ejemplo de ello fue la emoción que se reflejaba en su voz durante los sermones, debido a las devastadoras inundaciones que amenazaban la vida de nuestros correligionarios allí. Yo mismo, por diversas razones, siempre he pensado de la misma manera y no he dejado de expresarlo en distintas reuniones.
Aquí quisiera solicitar que nuestros dos países hermanos, Afganistán y Pakistán, establezcan mejores relaciones entre sí, aunque solo sea por la complacencia divina y para evitar la división entre los musulmanes; y, por mi parte, estoy dispuesto a tomar las medidas necesarias.
Asimismo, señalo que los ataques que han tenido lugar en Turquía y en Omán, países con los que mantenemos buenas relaciones, contra algunos de sus puntos, en absoluto han sido llevados a cabo por las fuerzas armadas de la República Islámica ni por otras fuerzas del frente de la resistencia. Se trata de una artimaña del enemigo sionista que, mediante la táctica de “bandera falsa”, busca generar división entre la República Islámica y sus vecinos, y es posible que algo similar ocurra también en otros países. El resto de los puntos relacionados con esta cuestión ya los he mencionado anteriormente.
Espero que, con la oración de nuestro señor Imam Mahdi (que Dios apresure su aparición) y con la gracia del Altísimo, tengamos por delante un año bueno, lleno de victorias y de todo tipo de aperturas materiales y espirituales para nuestra nación, para todos nuestros vecinos y para los pueblos musulmanes, y especialmente para los miembros del frente de la resistencia; y un año contrario a ello para los enemigos del Islam y de la humanidad.
“Y queremos favorecer a aquellos que han sido oprimidos en la tierra, hacerlos líderes y hacerlos herederos; establecerlos firmemente en la tierra y mostrar a Faraón, a Hamán y a sus ejércitos aquello que temían”.
Dios Altísimo ha dicho la verdad, y Su noble Mensajero ha dicho la verdad, y nosotros somos testigos de ello.
