• El canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, durante una entrevista con el diario Times Now.
Publicada: sábado, 18 de enero de 2020 22:43
Actualizada: domingo, 19 de enero de 2020 0:18

El canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, pone de relieve que el asesinato del general Soleimani por EE.UU. ha creado una situación peligrosa en el oeste de Asia.

La situación actual en la región del oeste de Asia es el resultado directo de la “arrogancia” de EE.UU. y su actitud insensible de no entender las implicaciones de sus acciones provocativas, ha dicho este sábado Zarif en una entrevista con el diario indio Times Now.

Considera también que EE.UU. debe saber que 430 ciudades de La India, junto con pueblos de todo el mundo, incluidos Irak, El Líbano, Siria y Argelia, han llorado el asesinato del teniente general iraní Qasem Soleimani, mientras que el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) “celebró” esta muerte.

Soleimani, comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, junto al subcomandante de las fuerzas populares de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) y otros militares iraníes e iraquíes, fue asesinado el 3 de enero en un ataque terrorista selectivo perpetrado por Estados Unidos en Bagdad, capital de Irak.

El jefe de la Diplomacia persa ha enfatizado que tanto dolor por el asesinato de Soleimani “debería ser una lección” para que Estados Unidos comience a entender la región de Asia occidental en vez de adoptar políticas desastrosas.

Sobre el futuro de la región, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán lo avizora “muy peligroso porque, de hecho, tenemos una combinación muy peligrosa de Estados Unidos: arrogancia e ignorancia”.

 

Además, Zarif ha indicado que la Administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, no saben lo que está sucediendo en esta región y es lo suficientemente arrogante como para no buscar respuestas correctas.

En represalia por el ataque de EE.UU. en Irak, considerado por distintos funcionarios y analistas un “acto de terrorismo”, el CGRI de Irán atacó el 8 de enero dos bases estadounidenses en Irak: la base aérea Ain Al-Asad, en la provincia de Al-Anbar, y otra en Erbil, capital de la región del Kurdistán iraquí.

A pesar de que Estados Unidos había puesto en estado de máxima alerta sus sistemas antiaéreos, estos aparatos, de los que se jacta mucho Washington, no lograron interceptar ni un solo misil iraní.

El Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, remarcó el viernes que el golpe que infligió el país persa a los estadounidenses no solo impactó las instalaciones militares de EE.UU. sino su reputación a nivel internacional.

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