El régimen ocupante da ahora marcha atrás y rechaza la entrada de una fuerza internacional en Gaza. La oficina de Netanyahu asegura que el nivel político todavía no ha aprobado el despliegue de la fuerza internacional y vuelve a poner sobre la mesa una condición: no habrá ningún avance en el plan de Gaza mientras HAMAS no sea completamente desarmada.
Una postura que contrasta con el propio plan que el régimen había respaldado para la Franja y con los más de 206 millones de dólares que Estados Unidos ya ha destinado para poner en marcha esta fase. Es decir, mientras se preparan los mecanismos y los fondos, Netanyahu introduce nuevas condiciones para bloquear su aplicación.
Y es precisamente esta contradicción la que amenaza con convertirse en un nuevo obstáculo para la tregua y la reconstrucción. Una fuerza internacional que ayer formaba parte de la solución, hoy es cuestionada por las fuerzas ocupantes, que vuelven a cambiar sus condiciones y supedita cualquier avance al desarme completo de HAMAS .
Israel vuelve así a cambiar las reglas sobre el terreno: condiciona cualquier avance en Gaza al desarme de HAMAS y rechaza ahora la entrada de una fuerza internacional que formaba parte del mecanismo previsto para la segunda fase en Gaza. Una posición que puede terminar paralizando, una vez más, cualquier avance hacia la siguiente fase de la tregua.
Huda Hegazi, Gaza
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