En medio del asedio y la hambruna en Gaza, una nueva alerta humanitaria se extiende: la escasez total de leche infantil pone en riesgo inminente la vida de miles de bebés. En hospitales como Al-Rantisi, uno de los pocos hospitales especializados para niños, los médicos se enfrentan a decisiones desgarradoras: no queda suficiente fórmula ni siquiera para una semana.
La situación es aún más crítica para los recién nacidos hospitalizados. Prematuros y bebés en incubadoras dependen completamente de fórmulas especiales para sobrevivir. Sin ellas, sus cuerpos, ya debilitados, no resisten.
A esto se suma la desnutrición extrema de muchas madres, que ya no pueden amamantar a sus hijos. Al menos dos bebés han muerto en las últimas semanas por desnutrición severa, y la cifra podría aumentar si no se permite el ingreso inmediato de ayuda.
El bloqueo total impuesto desde marzo ha paralizado la entrada de leche, medicamentos y suministros básicos. Según Unicef, más de 8 500 bebés en Gaza dependen exclusivamente de fórmula: para ellos, cada día sin leche es una condena.
En Gaza, ni siquiera los recién nacidos se han librado de los crímenes de la ocupación. La vida de los bebés se está apagando en silencio, y el mundo sigue esperando. No hay leche, no hay fórmulas alimenticias, no hay tiempo. Cada minuto que pasa sin ayuda. Es una sentencia de muerte para los más pequeños en el enclave costero.
Huda Hegazi, Gaza.
