Cada vez más organizaciones y figuras, tanto dentro como fuera de Palestina, se unen a los llamados para condenar la decisión politizada de Israel, de declarar a seis organizaciones de la sociedad civil palestina como estructuras terroristas.
Los activistas israelíes de izquierda se reúnen con los partidarios palestinos en la Fundación Al-Haq, en la ciudad cisjordana de Ramalá, para rechazar la medida.
La organización pro derechos humanos israelí B’Tselem denunció que la medida es una característica de los regímenes totalitarios, que tiene como claro propósito el cierre de estas organizaciones civiles.
Además, el Gobierno de Alemania expresó su preocupación al respecto, e instó a respetar los derechos humanos, las libertades fundamentales y la capacidad de acción de la sociedad civil.
La medida fue rechazada también por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), por Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional (AI).
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