Por: Maryam Bashirpour
El 7 de octubre de 2023, Israel se enfrentó no solo a una operación militar por sorpresa, sino también al derrumbe fundamental del “mito de la invencibilidad” sobre el que el régimen había sustentado su legitimidad durante décadas.
Sin embargo, lo que distinguió este acontecimiento de “otra guerra” fue el análisis formulado tres días después por el Líder mártir de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, un análisis que, tres años más tarde, también se ha visto reflejado en informes de instituciones de investigación occidentales.
El ayatolá Jamenei realizó el 10 de octubre de 2023 una declaración que se convirtió en una de las principales tesis analíticas de este período.
“En este incidente ocurrido desde el 15 de Mehr (del calendario iraní, fecha que coincidía con el 7 de octubre), el régimen sionista ocupante ha sufrido una derrota irreparable, tanto en el ámbito militar como en el de los servicios de inteligencia. Todos han hablado de la derrota; mi énfasis recae en su carácter ‘irreparable’”.
A continuación, describió la naturaleza estructural de esta derrota.
“Este devastador terremoto ha logrado destruir algunas de las principales estructuras del poder del régimen ocupante, y no será fácil reconstruirlas… Desde el sábado 15 de Mehr (7 de octubre), el régimen sionista ya no es el mismo que antes”, declaró el Líder.
Esta valoración constituye la base de todos los análisis posteriores. A diferencia de numerosos análisis occidentales que interpretaron el 7 de octubre como un “fallo de inteligencia” o una “sorpresa táctica”, el Líder lo describió como un “devastador terremoto” que afectó a las estructuras fundamentales del régimen.
La diferencia entre ambos análisis es la que existe entre “una derrota” y “el fin de un paradigma”.
Una predicción que era, en realidad, un análisis
Para comprender la profundidad del análisis del Líder, es necesario remontarse diez años atrás.
El 9 de septiembre de 2015, en medio de las negociaciones nucleares y de las promesas occidentales de garantizar a Israel “25 años de tranquilidad”, el Líder de la Revolución Islámica realizó una declaración que muchos consideraron entonces una “aspiración política”, pero que, diez años después, se convirtió en una de las tesis analíticas más significativas del discurso de la Resistencia.
“Tras la conclusión de estas negociaciones nucleares, escuché que los sionistas de la Palestina ocupada habían dicho que, por ahora, con las negociaciones que se han llevado a cabo, estaremos libres de preocupaciones respecto a Irán durante 25 años; después de 25 años, ya veremos. En respuesta, digo: en primer lugar, ustedes no llegarán a ver los próximos 25 años. Si Dios quiere, dentro de 25 años, por la gracia y la misericordia de Dios, ya no existirá en la región algo llamado régimen sionista”, afirmó.
Sin embargo, lo que distingue esta predicción de una mera “profecía” es el mecanismo que el Líder explicó inmediatamente después: “En segundo lugar, incluso durante este período, el espíritu islámico, combativo, heroico y yihadista no permitirá que los sionistas disfruten de un solo instante de tranquilidad; que lo sepan. Los pueblos han despertado y saben quién es el enemigo”.
Al analizar estas declaraciones, cabe señalar que el Líder no formuló su predicción basándose en la clarividencia, sino en un análisis estructural: un régimen que fundamenta su legitimidad en la “superioridad militar”, si pierde dicha superioridad, ya no puede justificar su supervivencia conforme a la propia lógica fundamental sobre la que se ha construido.
Como escribió un periódico iraní: “Hoy, incluso numerosos medios de comunicación y centros de investigación occidentales y sionistas hablan de una crisis que, más que tener un origen externo, hunde sus raíces en la sociedad israelí y en las propias estructuras de Israel”.
El diario israelí Haaretz también ha examinado los factores que podrían conducir a la materialización de la predicción de “la destrucción de Israel para 2040”.
Del “terrorismo” a la “legítima defensa”: un marco jurídico
Si el 7 de octubre marcó el momento en que se derrumbó el paradigma militar de Israel, un año después, el 4 de octubre de 2024, el Líder de la Revolución Islámica también estableció el marco jurídico para interpretar aquel acontecimiento, durante su histórico sermón del rezo del viernes en Teherán, mediante una declaración que alteró de forma permanente los fundamentos jurídicos de la Resistencia.
“Todos estos ataques, así como la operación Tormenta de Al-Aqsa, que tuvo lugar aproximadamente en estas mismas fechas del año pasado, constituyeron una acción internacional correcta, lógica y legítima desde el punto de vista jurídico, y los palestinos tenían razón”, afirmó.
Esta declaración supone una elevación del estatus jurídico de la operación: la Tormenta de Al-Aqsa fue presentada como una “respuesta legítima” a décadas de ocupación y opresión israelíes. Al situarla en el marco del derecho a la legítima defensa contemplado en el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, el Líder le otorgó una legitimidad que trascendía la de una mera “operación militar”.
En el mismo sermón, subrayó: “Toda nación tiene derecho a defender su tierra, su hogar, su país y sus intereses frente a un agresor; esto significa que el pueblo palestino tiene derecho a enfrentarse a un enemigo que le ha arrebatado su tierra, ocupado sus hogares, destruido sus campos y arruinado sus vidas”.
Este marco jurídico responde a una contradicción fundamental del orden internacional, la misma que este artículo denomina “orden westfaliano-colonial”: un orden que respeta la soberanía de los Estados europeos, pero ignora el derecho de pueblos como el palestino a la autodeterminación.
Al calificarla de “acción internacional correcta, lógica y legítima desde el punto de vista jurídico”, el Líder puso de manifiesto esta contradicción: si la soberanía y la legítima defensa son derechos universales, ¿por qué no se aplican a Palestina?
Una red cuyo funcionamiento no se interrumpe con los asesinatos
Uno de los análisis fundamentales del Líder mártir sobre la naturaleza de la Resistencia aparece en su mensaje tras el martirio de Yahya Sinwar, destacado comandante del Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS).
En dicho mensaje, el Líder comenzó por situar a Sinwar en su contexto histórico: “El 7 de octubre asestó un golpe irreparable en la historia de esta región y, posteriormente, ascendió con dignidad y orgullo al reino de los mártires”.
A continuación, añadió un análisis que revelaba la naturaleza reticular de la resistencia: “Su pérdida es, sin duda, dolorosa para el Frente de la Resistencia, pero este frente no dejó de avanzar tras el martirio de figuras destacadas como el sheij Ahmed Yassin, Fathi Shiqaqi, Rantisi e Ismail Haniya, y tampoco se detendrá ni un ápice con el martirio de Sinwar; Hamás está vivo y seguirá vivo”.
Estas declaraciones demostraron una profunda comprensión de la lógica de la resistencia como red. A diferencia de las organizaciones jerárquicas que se derrumban cuando eliminan a sus dirigentes, la resistencia palestina funciona como una red descentralizada en la que el asesinato de sus líderes no paraliza su funcionamiento, sino que la impulsa hacia una nueva etapa de resiliencia.
Los informes sobre el terreno también confirman hoy este análisis. Tras el martirio de Sinwar, HAMAS no solo no se derrumbó, sino que emprendió la reconstrucción de su estructura de mando y continuó sus operaciones contra la ocupación sionista.
La predicción se cumple: de los “25 años” a la realidad de 2026
En el año 1405 del calendario persa (2026), el Líder mártir de la Revolución Islámica confirmó, en su mensaje anual con motivo del hach, la materialización de la predicción formulada diez años antes.
“El régimen inestable y el tumor canceroso sionista también se acercan a las etapas finales de su ominosa existencia y, por la gracia de Dios y de conformidad con la declaración decisiva y premonitoria del gran Líder mártir hace diez años, no llegarán a ver los 25 años posteriores a aquella fecha, si Dios quiere”, afirmó.
La expresión “de conformidad con la declaración decisiva y premonitoria” reviste una gran importancia: indica que la predicción no se presenta como un mero “deseo”, sino como una tesis analítica cuya materialización está en curso.
El propio Líder también afirmó que el objetivo de la Tormenta de Al-Aqsa “frustró la gran conspiración del enemigo para dominar la región y el mundo islámico, y situó al régimen sionista en el camino del declive”.
Los Comités de Resistencia Palestina también señalaron en su declaración que el Líder mártir “consideraba la cuestión palestina como la primera y principal cuestión del mundo islámico, y su postura no se limitaba al apoyo moral, sino que se traducía en un respaldo militar, logístico, financiero, científico y social directo y continuo a diversos grupos de la Resistencia palestina”.
En la práctica, este apoyo contribuyó a la resiliencia del frente de Gaza y a la aparición de puntos de inflexión que precedieron a la histórica y trascendental batalla de la Tormenta de Al-Aqsa.
“No izaremos la bandera blanca”: la perseverancia como paradigma
A lo largo de sus declaraciones, el Líder mártir de Irán hizo hincapié en perseverar hasta la eliminación completa de la ocupación. Al analizar la victoria estratégica de la resistencia, afirmó:
“El vencedor es quien lucha por la causa de Dios; la Resistencia palestina es victoriosa y Hezbolá (Movimiento de Resistencia Islámica del Líbano) es victorioso. Si el malvado régimen sionista hubiera sido capaz de derrotar a las fuerzas combatientes, no habría necesitado mostrarse ante el mundo tan ennegrecido y repugnante”.
En la lógica del Líder, esta perseverancia sustituye al paradigma dominante: invalida el paradigma occidental —la conciliación, la normalización y el “Acuerdo del Siglo”— y lo reemplaza por el paradigma de la resistencia. En otra declaración, el Líder recalcó: “La Resistencia está viva y seguirá viva”.
Esta afirmación constituye un paradigma, no una táctica temporal. Hoy, incluso los medios de comunicación occidentales reconocen que “ningún plan tendrá éxito sin el consentimiento de la resistencia y del pueblo de Gaza”.
Los Comités de Resistencia Palestina declararon: “Las generaciones futuras aprenderán de él el significado de la perseverancia, el sacrificio, la manifestación de la dignidad basada en la fe y el poder de la Umma (comunidad islámica) para hacer frente a la dependencia, la dominación y el expansionismo sionista y estadounidense”.
El legado estratégico: de una figura individual a una corriente de pensamiento
En términos generales, puede afirmarse que el 7 de octubre no fue simplemente una operación militar, sino el comienzo de la materialización de las predicciones estratégicas que el Líder mártir de Irán había formulado desde 2015.
Tres predicciones fundamentales —la derrota irreparable, el declive y la caída del régimen sionista, y el fracaso de los proyectos coloniales en la región— no solo se han materializado, sino que el mecanismo de su cumplimiento también fue explicado en aquellas mismas declaraciones: “mediante los esfuerzos de los pueblos de la región” y “por la gracia de Dios”.
El martirio del Líder, lejos de detener este proceso, lo aceleró. La sangre pura del Líder de la Revolución Islámica conducirá al inevitable declive del régimen sionista y de la arrogancia mundial, tal como él mismo había predicho.
Antes de su martirio, el Líder mártir de Irán había afirmado: “Mediante los esfuerzos de los pueblos de la región, Estados Unidos debe abandonar esta región y la abandonará”.
Hoy, en 2026, esta predicción, al igual que la de los “25 años”, también avanza hacia su materialización. Y el propio martirio del Líder forma parte del mecanismo mediante el cual se cumple la promesa divina. En sus palabras: la Resistencia está viva y seguirá viva.
* Maryam Bashirpour es investigadora universitaria y escritora afincada en Teherán.
Texto recogido de un art'iculo publicado en Press TV
