• El jefe del Buró Político del Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS), Ismail Haniya.
Publicada: jueves, 1 de agosto de 2024 22:23

Un ataque aéreo israelí asesinó al jefe del movimiento HAMAS, Ismail Haniya, junto a uno de sus guardaespaldas, en su residencia en la capital iraní de Teherán.

El asesinato, ejecutado por la ocupación israelí sin que esta asumiera oficialmente la responsabilidad, se produjo solo horas después de que este régimen reivindicara el asesinato de Fuad Shukr, alto comandante de Hezbolá, en el suburbio sur de Beirut.

Desde el inicio de la ofensiva en Gaza, Israel ha intensificado sus operaciones de asesinato dirigidas contra líderes y comandantes de la Resistencia palestina, Hezbolá y altos mandos militares e asesores militares iraníes en Siria.

Estos crímenes no se han limitado a líderes operativos en Gaza y Cisjordania, sino que han alcanzado también a líderes políticos y militares en el exterior, incluyendo a figuras como Saleh Al-Arouri, vicepresidente del Buró Político de HAMAS, y otros líderes de Hezbolá y la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán.

La política de asesinatos ha perdurado durante décadas, abarcando a una larga lista de líderes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), facciones palestinas y Hezbolá, así como a numerosas personas consideradas como apoyos a la causa palestina, incluso fuera del ámbito palestino. Israel ha empleado diversos métodos en estos asesinatos, desde bombas y pistolas con silenciadores, hasta coches bomba, francotiradores, sustancias químicas tóxicas, estrangulamiento, drones y bombardeos aéreos para asegurar la destrucción total del objetivo.

Ganancias Temporales

Ronin Bergman, periodista israelí, concluye en su libro “Levántate y Mata Primero: La Historia Secreta de los Asesinatos Selectivos de Israel” que esta política ha logrado eliminar amenazas directas, pero ha fracasado en proporcionar una solución duradera al problema de la seguridad israelí, demostrando ser una alternativa impráctica a las negociaciones y acuerdos.

Estas operaciones reflejan que los decisores israelíes, quienes suelen enfocarse en las ganancias inmediatas y de corto plazo que proporcionan estos asesinatos sin considerar el contexto estratégico más amplio y las lecciones históricas, pasan por alto que la justicia de la causa y el apoyo popular a la Resistencia convierten a los líderes asesinados en símbolos de lucha, incentivando la renovación constante y el vigor de la Resistencia.

En algunos casos, la política de asesinatos israelí ha desmantelado organizaciones palestinas pequeñas, pero no ha conseguido desmantelar grupos con arraigo en la sociedad, que pueden incorporar nuevos miembros y promover rápidamente a los talentosos para reemplazar a los líderes caídos, como es el caso de HAMAS en Palestina y Hezbolá en Líbano.

En el contexto palestino, Israel pensó que eliminando al líder Saleh Al-Arouri disminuiría la Resistencia en la ocupada Cisjordania, pero las evidencias de la actividad resistente en Cisjordania en los meses posteriores a la muerte de Al-Arouri mostraron un notable desarrollo en tanto en desempeño como en táctica.

Este desarrollo ha rendido grandes frutos, como lo demuestran los resultados de la Resistencia sobre el terreno y las pérdidas sufridas por Israel y sus soldados recientemente, lo que llevó al ministro israelí de asuntos militares, Yoav Gallant, a dar libertad de acción a los drones para eliminar a los miembros de la Resistencia en Cisjordania, evitando así más bajas.

Fracaso Estratégico

En el contexto palestino, el asesinato de Yahya Ayyash mediante la explosión de su teléfono móvil a principios de 1996 no destruyó las capacidades militares de las Brigadas Ezedin Al-Qassam, el brazo militar de HAMAS; por el contrario, Ayyash se convirtió en un ícono de la Resistencia palestina.

Al-Qassam mejoró sus capacidades militares, y vengó el asesinato de Ayyash con cuatro explosiones dos meses después de su asesinato, matando a 60 israelíes e hiriendo a cientos. Esto reintrodujo el patrón de operaciones suicidas que había cesado durante casi un año antes del asesinato, demostrando que Israel no tenía el control absoluto y que también podía ser golpeado.

En un contexto similar, el asesinato de Abu Ali Mustafa, secretario general del Frente Popular para la Liberación de Palestina, el 27 de agosto de 2001, llevó a sus miembros a vengar su muerte menos de dos meses después, asesinando a Rehavam Zeevi, ministro de turismo israelí y figura política extremista, en su hotel, siguiendo la política de ojo por ojo.

Asimismo, el asesinato de líderes de HAMAS como Ismail Abu Shanab, Abdel Aziz al-Rantissi y el jeque Ahmed Yassin en un corto período de tiempo no debilitó la dirección política del movimiento ni fortaleció a la Autoridad Palestina a expensas de las facciones de Resistencia antes de la retirada unilateral israelí de Gaza en 2005.

Estos asesinatos reforzaron la imagen de HAMAS como un movimiento de Resistencia cuyos líderes y miembros mueren en combate, contribuyendo a su victoria en las elecciones de 2006, que resultó en la toma completa de Gaza por parte de Hamás en 2007, logrando lo contrario de lo que buscaba la dirigencia israelí.

Derivado del contexto histórico de la Resistencia palestina, se anticipa que el asesinato de Ismail Haniya tendrá efectos adversos para la ocupación israelí y Estados Unidos. Este evento probablemente intensificará la actividad del eje de la Resistencia y romperá líneas rojas que no estaban en los cálculos del régimen de Tel Aviv y su socio Washington, potencialmente arrastrando a la región hacia una guerra regional que desbarataría por completo el proyecto estadounidense.

Tras el asesinato de Haniya, el Líder de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei declaró que el régimen sionista criminal y terrorista se ha autoimpuesto el castigo más severo con este acto, y que vengar la sangre de Haniya es un deber para Irán, ya que fue martirizado en su tierra.

Por su parte, las Brigadas Al-Qassam subrayaron que el enemigo ha cometido un grave error al ampliar el círculo de agresión y asesinar a líderes de la Resistencia en diversas áreas, violando la soberanía de los países de la región. Asimismo, afirmaron que el criminal Netanyahu, cegado por su megalomanía, está conduciendo al régimen de ocupación hacia el abismo y acelerando su colapso y desaparición definitiva de Palestina.

mkh