"El sufrimiento que vemos es terrible", ha lamentado el subsecretario general de Naciones Unidas y coordinador humanitario regional para el Sahel, Robert Piper.
Según las Naciones Unidas, desde 2009, los enfrentamientos entre el Ejército nigeriano y Boko Haram han dejado un saldo de 15 mil muertos y el desplazamiento de más de 1.5 millones de personas.

La violencia impide a millones de personas retornar a sus hogares donde también tienen establecidos sus granjas y huertos, de hecho, no pueden acceder a sus reservas alimenticias o cultivar sus tierras.
"Estimamos que sólo el 20% del territorio agrícola del estado de Borno (la región más afectada) pudo cultivarse la pasada estación", lo que provocó un "enorme déficit" de alimentos, ha asegurado Piper.
De igual forma ha denunciado los niveles de desnutrición aguda entre la población nigeriana desplazada, que a su juicio, son dramáticos entre los niños según indican los resultados de un reciente sondeo el cual revela que más del 35% de los niños desplazados en torno a Maiduguri, la capital de Borno, padecían desnutrición aguda.

Tras el aumento de las actividades terroristas de Boko Haram en Nigeria, las autoridades de este país solicitaron oficialmente al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) que incluyera a este grupo takfirí en la lista de organizaciones terroristas por sus vínculos con Al-Qaeda.
El grupo takfirí, que ha jurado lealtad al grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe), secuestró a más de 200 niñas en 2014 y asesinó, desde 2009, a unas 15.000 personas, conforme con los datos proporcionados por la ONU.
mep/ktg/kaa
