Al compás de inauguraciones de monumentos alegóricos al sionismo israelí, alcaldes, líderes religiosos y políticos se han sumado a una campaña de expansionismo sionista en todo el territorio guatemalteco, empezando por diputados que constantemente viajan a Tel Aviv, mientras en Guatemala los negocios inmobiliarios, por ejemplo, se han incrementado significativamente.
Pero no solo son inversiones inmobiliarias sino grandes negocios bélicos en el ámbito privado y con el estado, los elementos de seguridad privada superan a los elementos de seguridad pública, y en gran medida son de empresas israelíes, además de equipo de software y en otras áreas del mercado.
La compaña no es casual y se viene orquestando desde hace años, incluso en la actualidad con el beneplácito del gobierno del presidente Bernardo Arévalo quien dicho sea de paso estudió y se formó en el estado sionista de Israel, de ahí que sus pronunciamientos sean menos que tibios respecto al genocidio que pesa sobre el pueblo palestino.
El ente sionista ha diversificado sus inversiones incluyendo empresas extractivas, y ha firmado contratos millonarios con el estado por medio de empresas como la multinacional Elbit Systems.
Pero lo más evidente es el avance ideológico y territorial que han tenido en comunidades rurales y de convicciones evangélicas pese a que irónicamente en el pasado el sionismo contribuyó a materializar masacres en esos mismos pueblos.
Miguel Salay, Ciudad de Guatemala.
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