Las protestas tuvieron lugar el viernes 30 de octubre en decenas de ciudades italianas, entre ellas Roma, Milán, Nápoles, Turín, Bolonia y Génova. Convocadas por el sindicato USB, reunieron a estudiantes, trabajadores, transportistas, taxistas y agricultores, que reclamaron más inversiones en educación, mejores salarios y medidas para frenar el encarecimiento de los alimentos, los alquileres y los servicios básicos. Los manifestantes también rechazaron el aumento del gasto militar y las políticas de rearme del Gobierno de Giorgia Meloni.
Las movilizaciones coincidieron con una jornada internacional de protesta de trabajadores portuarios en 113 puertos de 22 países. Sindicatos de Italia, Francia, Grecia, España, Turquía y Marruecos coordinaron acciones para exigir el fin de las guerras en Asia Occidental, incluida la de Gaza, y oponerse al uso de las infraestructuras portuarias para transportar armas y material militar a zonas de conflicto. En Grecia, los trabajadores del puerto de El Pireo y los marineros secundaron la huelga para reclamar mejores salarios, condiciones laborales y seguridad.
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