Por: Juan Alberto Sánchez Marín
La corrupción OTAN y el desvío sistemático de fondos públicos han transformado la supuesta defensa continental en un negocio opaco. Mientras las élites justifican el rearme a expensas de la sanidad y la educación, una creciente resistencia ciudadana europea exige detener este saqueo que desmantela el estado de bienestar.
En la primera parte de este análisis demostramos cómo el rearme europeo desmantela el estado de bienestar para enriquecer a los monopolios bélicos y tecnológicos de Estados Unidos e Israel. Sin embargo, la ejecución de este gigantesco botín opera bajo mecanismos aún más oscuros, como lo demuestra el reciente megaescándalo de sobornos destapado en el corazón de la Alianza Atlántica.
EL BOTÍN DE LA OTAN
La red de corrupción en la Agencia de Apoyo y Adquisiciones de la OTAN (NSPA) ejemplifica a la perfección esta opacidad. Antes de que este entramado llegara a los tribunales, las investigaciones internas de la Alianza ya habían destapado graves anomalías. Se trató de contratos de aprovisionamiento de combustible y servicios superiores a 150 millones de euros, los cuales eludieron sistemáticamente los controles financieros obligatorios [1]. Esas primeras alertas internas, ignoradas durante meses por la cadena de mando de la NSPA, fueron el detonante que terminó activando la maquinaria judicial.
El escándalo estalló a mediados de 2025 y se prolongó a lo largo de 2026, sacudiendo los cimientos de la Agencia de Apoyo y Adquisiciones de la OTAN (NSPA), con sede en Capellen (Luxemburgo). La investigación judicial transnacional — coordinada por Eurojust con la participación de fiscales especializados de Bélgica, Luxemburgo, los Países Bajos, Suiza y Rumanía — destapó un esquema delictivo institucionalizado basado en puertas giratorias y manipulación de contratos [2].
Según los comunicados oficiales de Eurojust y del Parquet de Luxemburgo, los registros y detenciones simultáneos se produjeron en varios países europeos, con sospechosos que incluían tanto a empleados en activo como a ex empleados de la NSPA [3].
El modus operandi de las consultorías pantalla. La investigación reveló que exfuncionarios de adquisiciones y altos directivos de división de la propia NSPA habrían fundado consultorías privadas tras abandonar el organismo internacional.
Valiéndose presuntamente de redes de cómplices en activo dentro de la agencia, estas firmas habrían obtenido acceso ilícito a pliegos de licitación clasificados, ofertas de competidores y presupuestos máximos semanas antes de su publicación formal [1]. Se trata de un patrón clásico de puertas giratorias delictivas: el conocimiento interno se convierte en mercancía al servicio de los mejores postores.
El caso Elbit Systems y la suspensión de contratos. La presión de las pesquisas obligó a la NSPA a anunciar en julio de 2025 la suspensión cautelar de varios contratos multimillonarios vinculados a irregularidades graves.
Según la información oficial facilitada por la NSPA y confirmada por el gobierno neerlandés en respuesta parlamentaria, entre los proveedores suspendidos figuran la multinacional israelí Elbit Systems y su filial Orion Advanced Systems, implicadas en presuntas irregularidades en la adjudicación de componentes electrónicos, sistemas de guía y municiones avanzadas [4]. La suspensión entró en vigor el 31 de julio de 2025 y continúa vigente a la espera del resultado de las investigaciones.
Implicación de fabricantes europeos. La red de corrupción también salpicó a eslabones clave del rearme continental. Según documentos confidenciales citados por el diario belga Le Soir, entre los proveedores suspendidos figuraría la firma española Fábrica de Municiones de Granada (FMG) —filial del conglomerado checo Czechoslovak Group (CSG)—, especializada en la fabricación de proyectiles de artillería y mortero [5].
La empresa ha negado irregularidades y afirma estar cooperando con las autoridades. La NSPA no ha emitido un comunicado oficial que la nombre explícitamente.
Redes de intermediarios y detenciones transnacionales. Los operativos policiales ejecutados en varios países europeos condujeron a la detención e imputación de intermediarios y exfuncionarios clave. Las investigaciones periodísticas y judiciales europeas señalan a ciudadanos griegos como Manousos Bailakis e Ioannis Gelasakis, directivos de la empresa Global Defence Logistics (GDL), así como al exoficial militar turco y ex técnico de la NSPA Ismail Terlemez, fundador de ARCA Defense [1].
En Estados Unidos, Terlemez fue acusado ante tribunales federales junto a un ciudadano estadounidense identificado como Willason por presuntos sobornos a un funcionario de la NSPA para obtener contratos de combustible para buques de guerra en la base de Constanza (Rumanía) [6]. Sin embargo, el Departamento de Justicia estadounidense retiró todos los cargos en octubre de 2025, decisión que dejó el caso en un limbo judicial internacional y permitió que las estructuras de contratación militar operaran con impunidad [7].
La retirada no se acompañó de una explicación pública detallada. No se sabe si respondió a defectos procesales, a un cambio de estrategia fiscal o a presiones externas. Pero la pregunta es inevitable: ¿qué intereses estaban en juego cuando EE.UU. decidió no perseguir a los intermediarios que operaban dentro de la propia agencia de adquisiciones de la OTAN? El silencio es, en sí mismo, una respuesta.
Este desistimiento de cargos no es un mero tecnicismo procesal; es la radiografía de una impunidad estructural. El sistema de justicia estadounidense opera en la práctica como un escudo protector que garantiza inmunidad de facto a sus contratistas e intermediarios.
Europa queda expuesta como un simple tablero de operaciones donde el complejo militar-industrial de EE. UU. dicta las compras, corrompe las instituciones de la Alianza y, cuando la red es descubierta por tribunales europeos, Washington simplemente retira a sus peones sin rendir cuentas. La sumisión es tan profunda que ninguna capital europea exige explicaciones ante este vacío judicial.
Cuando la política de defensa y el rearme masivo de un continente quedan en manos de redes de consultoría opacas, comisiones ilegales y agencias con controles internos socavados, resulta problemático hablar de “defensa de la democracia” y “necesidades de seguridad nacional”. La amenaza no se encuentra exclusivamente en las fronteras orientales; la podredumbre reside en los despachos de contratación de los propios ministerios de defensa y agencias atlantistas [1], [2].
A esto se suma la espiral especulativa de precios en munición: el coste unitario del proyectil estándar de artillería de 155 mm se disparó desde aproximadamente 2.000 euros en 2021 hasta alcanzar los 4.500-8.000 euros por unidad en 2024-2026 [8]. Los fabricantes han justificado este incremento alegando escasez de componentes, pero sus márgenes récord sugieren prácticas de fijación abusiva de precios en un mercado cautivo y financiado con fondos de emergencia, beneficiando a gigantes como Rheinmetall [9].
El resultado de todo este entramado no es abstracto. Se traduce en hospitales que cierran, en listas de espera que se alargan, en viviendas que no se construyen. Y son precisamente los trabajadores de esos servicios públicos —enfermeros, médicos, docentes— quienes están alzando la voz con más fuerza. La corrupción en las adquisiciones militares y la especulación con los precios de la munición no son un problema técnico: son una elección política cuyas consecuencias recaen sobre la población. Y frente a esa elección, la ciudadanía ya ha empezado a responder.
LOS QUE PRODUCEN VIDA
Esa indignación tiene nombres y rostros. Roberto De Gregorio es enfermero en el Hospital Cardarelli de Nápoles, el mayor del sur de Italia. Trabaja en urgencias. Su testimonio, recogido por la World Anti-imperialist Platform en julio de 2026, resume mejor que cualquier informe la contradicción que atraviesa Europa:
“Vemos cómo se cierran hospitales, pero cuando se trata de financiar guerras, armamentos y la guerra en Ucrania, el dinero se encuentra inmediatamente y los recursos están disponibles. Cuando hay escasez de enfermeros, cuando la gente enferma, sentimos la necesidad de preguntar: '¿Hay dinero?'. Sí, lo hay.
La excusa de que no hay dinero es simplemente falsa. El dinero está, pero ¿para qué se usa? Para producir muerte, es decir, para producir y financiar guerras. Nosotros somos un hospital, producimos vida, producimos salud. ¿Y ellos qué hacen? En lugar de subvencionar la prevención, financian guerras.” [10]
De Gregorio no es un caso aislado. En Bruselas, el 14 de junio de 2026, más de 12.000 personas —entre ellas sindicalistas, sanitarios, docentes, activistas climáticos y pacifistas— marcharon bajo la consigna “Welfare, not Warfare” (Bienestar, no guerra). Allí, Juliette Mattijsen, del People's Health Movement Europe, advirtió que las instituciones de la UE están “desviando recursos públicos hacia la defensa, integrando prioridades militares en todos los ámbitos políticos” [11].
Esta denuncia en las calles encuentra un respaldo institucional y técnico incontestable en el reciente informe de la Red Europea Contra el Comercio de Armas (ENAAT), publicado en mayo de 2026. Bajo un título que no deja lugar a dudas —Flexibilidad maximizada para las armas, salvaguardias mínimas para la gente—, el documento detalla cómo la nueva arquitectura financiera comunitaria permite eludir los estrictos límites de déficit si el endeudamiento se destina al gasto militar, mientras mantiene un corsé de austeridad implacable sobre la inversión en infraestructuras civiles, hospitales y escuelas. El marco regulatorio se ha rediseñado para blindar el negocio de la guerra [12].
Y Peter Mertens, secretario general del PTB-PVDA belga, describió el rearme como un “doble atraco” —a las pensiones, la sanidad y la educación, por un lado, y al espacio democrático, por otro— que “tampoco nos aporta más seguridad. En absoluto” [13].
La misma plataforma calculó que, por el precio de un solo avión F-35, 100.000 personas en Alemania podrían tener acceso a atención dental; la misma suma podría cubrir el salario básico de más de 5.000 enfermeros en España, o comprar 170 máquinas PET/CT en los Países Bajos [15].
La resistencia no se limita a las calles. En Alemania, trabajadores sanitarios, médicos y personal hospitalario han organizado campañas contra la militarización de la sanidad. En Francia, la red Rethinking Security agrupa a organizaciones de la sociedad civil que exigen un “cambio de paradigma” en la definición de seguridad [14]. En Italia, el colectivo Stop ReArm Europe ha llevado la protesta al propio corazón del sistema: bloqueando cumbres de defensa y exigiendo que se revoque el uso de espacios públicos para eventos armamentísticos.
Estas redes no son marginales. Aglutinan a más de 800 organizaciones en toda la UE —sindicatos de la sanidad pública, colectivos por el derecho a la vivienda, organizaciones ecologistas, plataformas pacifistas— y comparten un diagnóstico común: el rearme no es una respuesta a la inseguridad, sino una forma de profundizarla.
Pero la resistencia, por sí sola, no basta. Denunciar el gasto militar sin ofrecer una alternativa corre el riesgo de quedar en la denuncia estéril. Por eso, junto a la protesta, las mismas coaliciones que llenan las calles han articulado un conjunto de propuestas concretas para una seguridad diferente [15].
OTRA SEGURIDAD ES POSIBLE
Esas propuestas existen y no son una utopía sin forma. Están sobre la mesa, articuladas por coaliciones de sociedad civil, partidos y centros de análisis europeos, y responden a una pregunta obligada: si el gasto militar crece sin generar seguridad, ¿qué modelo alternativo es posible?
1. Seguridad común (Common Security). El concepto, formulado originalmente en el Informe Palme de 1982 y recuperado hoy por el International Peace Bureau, parte de una premisa sencilla: ningún Estado puede garantizar su seguridad a expensas de la seguridad de los demás. La seguridad común prioriza la cooperación sobre la confrontación, el multilateralismo sobre el unilateralismo y la diplomacia preventiva sobre la disuasión armada [16].
En términos prácticos, implica reconocer que la seguridad europea no puede construirse contra Rusia, sino con Rusia, mediante marcos de control de armamentos, canales de comunicación permanentes y acuerdos de seguridad mutua. Como señala el IPB, “la seguridad no es un juego de suma cero: la seguridad de unos no puede construirse sobre la inseguridad de otros”.
2. Defensa civil no violenta (Social Defence). La segunda propuesta, con décadas de desarrollo teórico y experiencias prácticas, plantea un modelo de defensa basado en la resistencia civil organizada. En lugar de tanques y cazas, la defensa se sustenta en la legitimidad de las instituciones, la fortaleza de los vínculos sociales y la capacidad de acción colectiva de la población.
Este modelo —denominado también “defensa por negación y resistencia resiliente”— no requiere capacidades ofensivas ni disuasión nuclear, y ha sido desarrollado por centros como la Rosa-Luxemburg-Stiftung y la Fundación Bertelsmann. Su premisa es que una sociedad no está protegida solo por sus medios militares, sino por la solidez de su tejido democrático. En palabras de la red Rethinking Security, “la verdadera seguridad no viene de los arsenales, sino de la justicia social, la democracia y la cooperación internacional” [14].
3. Reconversión económica y transición justa. La tercera pata es económica. Se trata de revertir el flujo de capital del sector armamentístico hacia las necesidades sociales, pero de forma planificada. El informe Hacia un sistema alternativo de paz y seguridad, presentado por Izquierda Unida en mayo de 2025, propone una reducción significativa del gasto militar dentro de un marco de transición justa para los trabajadores del sector.
La idea no es desmantelar la industria sin más, sino reconvertir capacidades: las fábricas que hoy producen munición pueden producir tecnología civil; los ingenieros que hoy diseñan sistemas de guiado pueden diseñar sistemas de energía renovable. Quienes advierten que la reconversión “destruiría empleos” ignoran que la inversión civil es más intensiva en trabajo que la militar, como ya se ha demostrado con los multiplicadores de empleo.
No es una hipótesis abstracta. Tras el fin de la Guerra Fría, la industria militar sueca reconvirtió parte de su capacidad de producción de cazas Saab hacia el sector de telecomunicaciones y componentes civiles.
En Alemania, experiencias de conversión industrial en regiones como Saarland durante los años noventa demostraron que plantas vinculadas a la producción militar podían reorientarse hacia la fabricación civil, manteniendo el empleo y reorientando la capacidad productiva. La reconversión es posible cuando hay voluntad política y planificación.
Las coaliciones que impulsan estas alternativas —Stop ReArm Europe, Rethinking Security y el International Peace Bureau— trabajan de forma coordinada. Su demanda común es clara: “move the money from war to peace”, trasladar los fondos de la guerra a la paz. En concreto, las propuestas presentadas al Parlamento Europeo incluyen [15]:
- Moratoria inmediata a la militarización de los Fondos de Cohesión.
- Rechazo del sobre de 131.000 millones de euros para defensa en el Marco Financiero Plurianual.
- Trato fiscal igualitario para las inversiones sociales bajo las reglas del Pacto de Estabilidad.
- Creación de un fondo supranacional europeo para erradicar el déficit de vivienda asequible.
La objeción habitual a estas propuestas es que son ingenuas frente a la amenaza rusa. Pero esa amenaza, tal como se formula en el discurso oficial, no se sostiene. Rusia no ha atacado a ningún país de la OTAN en toda su historia. Su gasto militar —incluso en su pico de 2025— es una fracción del europeo. Su doctrina estratégica no contempla una invasión del continente. Lo que existe no es una amenaza existencial, sino una construcción narrativa que cumple una función concreta: justificar el rearme, disciplinar el gasto social y consolidar la dependencia de Washington.
Un modelo de seguridad común no ignora las tensiones geopolíticas: las aborda por vías que no alimentan la espiral. Y los datos son elocuentes: el rearme actual no ha generado seguridad proporcional. El 58% de las compras va a EE.UU., la corrupción desvía fondos, el coste social se multiplica. Quienes defienden el statu quo son quienes deben explicar por qué más de lo mismo producirá un resultado distinto.
EL EPITAFIO EVITABLE
Los datos empíricos, los informes macroeconómicos y los escándalos judiciales acumulados hasta septiembre de 2026 demuestran que el aumento exponencial del gasto militar no garantiza un incremento proporcional de la seguridad de los ciudadanos europeos [17].
Por el contrario, sumerge a las sociedades en la precariedad estructural, desvía recursos vitales de la sanidad y la vivienda, y alimenta una economía de guerra donde los principales ganadores son el complejo militar-industrial estadounidense y los accionistas de un puñado de monopolios transcontinentales [18], [19], [20].
La retórica belicosa y la permanente incitación a la confrontación promovidas por la cúpula institucional europea —con figuras como Ursula von der Leyen y Kaja Kallas a la cabeza— chocan contra la realidad geopolítica de un mundo multipolar. Como advierten analistas internacionales, potencias como la Federación de Rusia no abrigan intenciones de agresión preventiva contra Europa Occidental.
Las tensiones actuales no nacen de un plan expansionista ruso, sino de la reacción lógica y previsible ante un continente que se militariza de forma acelerada y cuyos mandatarios han abrazado un discurso de confrontación que clausura cualquier salida diplomática. Europa provoca la asfixia estratégica, registra la respuesta de la contraparte, y luego utiliza esa fricción para justificar su sumisión a una OTAN en profunda crisis estructural y existencial [21].
Si la Europa colectiva no rectifica este rumbo, abandona su subordinación a Washington y recupera su autonomía política y diplomática, el plan de rearme no será sino el epitafio económico y moral de un continente que prefirió financiar cañones y enriquecer a corruptos mientras sus hospitales colapsaban y sus ciudadanos se quedaban sin hogar [22], [23], [24].
Sobre las fuentes y su tratamiento
Este artículo se apoya en una combinación de fuentes primarias y secundarias que conviene explicitar para que el lector pueda ponderar la solidez de cada afirmación. Se han utilizado como fuentes primarias los comunicados oficiales de Eurojust, del Parquet Général de Luxemburgo y de la propia Agencia de Apoyo y Adquisiciones de la OTAN (NSPA), así como documentos judiciales —entre ellos, la acusación formal presentada ante tribunales federales de Estados Unidos contra varios ex empleados de la agencia— y respuestas parlamentarias oficiales, como la del Ministerio de Defensa de los Países Bajos.
Para los datos macroeconómicos y de gasto militar se han empleado los informes del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), del Banco Europeo de Inversiones (BEI), del Political Economy Research Institute (PERI) de la Universidad de Massachusetts Amherst y del Costs of War Project de la Universidad de Brown.
Cuando la información procede de fuentes secundarias —investigaciones periodísticas de medios como Le Soir, La Lettre o The Brussels Times, o documentos confidenciales citados por ellos—, se ha indicado expresamente en el cuerpo del texto, evitando presentar como hechos probados lo que son acusaciones o filtraciones.
En el caso de las personas físicas, se ha respetado estrictamente la presunción de inocencia: los nombres que aparecen lo hacen únicamente porque figuran en acusaciones formales o en comunicados oficiales, y se indica expresamente cuando los cargos han sido retirados o el caso ha sido sobreseído, como ocurrió con el procedimiento abierto en Estados Unidos contra varios implicados en el escándalo de la NSPA.
Por último, algunas afirmaciones de carácter más interpretativo —especialmente las relativas a la subordinación estratégica europea respecto a Washington o al carácter sistémico de la corrupción en los organismos de contratación— responden al análisis del autor a partir de los datos disponibles, no a una verdad judicial establecida.
El propósito del texto es contribuir al debate público sobre el destino del gasto militar europeo con la mayor precisión documental posible, y no sustituir el trabajo de los tribunales. Cualquier error u omisión será corregido con prontitud si se aporta documentación que lo justifique.
Las calificaciones jurídico-políticas relativas al régimen israelí —específicamente el término 'apartheid'— se fundamentan en la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia de julio de 2024 y en los informes documentales de Amnistía Internacional y Human Rights Watch, que constituyen las fuentes de mayor autoridad en derecho internacional sobre esta materia.
Referencias
[1] La Lettre. (2025, Octubre / 2026, Febrero). Investigation: Kickbacks and Collusion inside NATO's Rigged Arms Contracts & The NSPA Governance Crisis. París: La Lettre Intelligence. Disponible en: https://www.lalettre.fr/fr/english-corner/2025/10/20/kickbacks-and-collusion-inside-nato-s-rigged-arms-contracts-1_3,110536068-gra y https://www.lalettre.fr/fr/serial/corruption-at-nato-rigged-ammunition-and-fuel-contracts
[2] Eurojust, Parquet Fédéral de Belgique & Parquet du Luxembourg. (2025-2026). Dossier d'instruction pénale et communiqués officiels sur la corruption au sein de la NATO Support and Procurement Agency (NSPA). Documentación judicial transnacional. Disponible en: https://www.eurojust.europa.eu/news/eurojust-coordinates-investigations-alleged-corruption-military-equipment-purchases-nato-
[3] Parquet Général du Luxembourg. Communiqué de presse: perquisitions et arrestations dans le cadre d'une enquête sur des soupçons de corruption au sein de la NSPA. Luxemburgo: Parquet Général, 2025. Disponible en: https://justice.public.lu/fr/actualites/2025/05/communique-parquet-luxembourg-action-coup-poing-nspa.html
[4] Ministerie van Defensie (Países Bajos). Kamerbrief over NSPA-onderzoek en schorsing van leveranciers. La Haya: Ministerio de Defensa, febrero de 2026. Disponible en: https://www.defensie.nl/documenten
[5] Le Soir. Corruption à l'OTAN: la Fábrica de Municiones de Granada suspendue. Bruselas, 10 de marzo de 2026. Disponible en: https://www.lesoir.be/733489/article/2026-03-10/soupcons-de-corruption-lotan-une-entreprise-espagnole-darmement-suspendue
[6] United States v. Willason and Terlemez. Indictment, United States District Court, 2025. Disponible en: https://nordicmonitor.com/wp-content/uploads/2025/11/Terlemez_indictment.pdf
[7] Adria Defense. Turkish defense executive released after U.S. drops NATO procurement bribery case. Octubre de 2025. Disponible en: https://www.adriadefense.com/turkish-defense-executive-released-after-u-s-drops-nato-procurement-bribery-case/
[8] Militarnyi. How Much Do Domestically Produced 155-mm Shells Cost? 30 de enero de 2026. Disponible en: https://militarnyi.com/en/news/how-much-do-domestically-produced-155-mm-shells-cost-ukrainian-armor-reveals-the-prices/
[9] Rheinmetall AG. (2026, Mayo). Financial Report Q1 2026: Record Operating Earnings, Order Intake and Backlog Evolution. Düsseldorf: Investor Relations Rheinmetall. Disponible en: https://www.rheinmetall.com/en/media/news-watch/news/2026/05/2026-05-07-rheinmetall-news-quarterly-statement-q1
[10] De Gregorio, Roberto. “Napoli health workers standing against genocide”. Intervención en el evento internacional de trabajadores de la World Anti-imperialist Platform, julio de 2026. Publicado en The Communists, 12 de agosto de 2026. Disponible en: https://thecommunists.org/2026/08/12/tv/napoli-health-workers-standing-against-genocide/
[11] Mattijsen, Juliette. Declaraciones a Break Through News tras la manifestación «Welfare not Warfare», Bruselas, 14 de junio de 2026. Citado en Popular Resistance.Org, “'Welfare Not Warfare' Protest Demands Halt To Europe's Rearmament”, 17 de junio de 2026. Disponible en: https://popularresistance.org/welfare-not-warfare-protest-in-brussels-demands-halt-to-europes-rearmament-project/
[12] European Network Against Arms Trade (ENAAT). (2026, 4 de mayo). NBB 2026-3: Maximised flexibility for arms, minimal safeguards for the people. Bruselas: ENAAT. Disponible en: https://enaat.org/2026/05/04/nbb-2026-3-maximised-flexibility-for-arms-minimal-safeguards-for-the-people/
[13] Mertens, Peter. Discurso en la conferencia Stop The War. Londres, 20 de junio de 2026, publicado en PVDA-PTB International. Disponible en: https://international.pvda-ptb.be/articles/sparkle-growing-across-europe-european-imperialism-not-answer
[14] Kawka, Isabelle. Presentation of the “Repenser la Sécurité / Rethinking Security France” Initiative. Bad Kreuznach: Sicherheit neu denken, noviembre de 2025. Disponible en: https://www.repenserlasecurite.org/
[15] Stop ReArm Europe Platform. (2026). Welfare not Warfare: Manifesto and European Mobilisation Dossier. Disponible en: https://stoprearm.org/welfare-not-warfare-mobilizations-june-2026/
[16] International Peace Bureau (IPB). Disarmament for Sustainable Development: Programme and Objectives. Ginebra: IPB, 2025. Disponible en: https://ipb.org/disarmament-for-development/
[17] Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI). (2026, Abril). Trends in World Military Expenditure, 2025 & Trends in International Arms Transfers, 2025. SIPRI Fact Sheets. Solna: SIPRI Publications. Disponible en: https://www.sipri.org/media/press-release/2026/global-military-spending-rise-continues-european-and-asian-expenditures-surge
[18] ENAAT, Transnational Institute (TNI) & Centre Delàs d'Estudis per la Pau. (2025-2026). Los Costes de Oportunidad Macroeconómicos del Rearme Europeo: Arquitectura Fiscal y Desinversión en Bienestar bajo Readiness 2030. Informes especiales de análisis macroeconómico. Bruselas / Barcelona. Disponible en: https://enaat.org/european-project/
[19] BAE Systems plc. (2026, Febrero-Julio). Full Year Results 2025 and Half Year Results 2026: Order Backlog Analysis (£83.6bn) and Capital Allocation Report. Londres: BAE Systems Media Centre. Disponibles en: https://www.baesystems.com/en/article/2026-half-year-results y https://www.baesystems.com/en/article/2025-full-year-results
[20] Thales Group. (2026, Marzo-Julio). Full Year 2025 Financial Results and 2026 Half-Year Statement: Defense & Security Book-to-Bill and EBIT Margin Expansion. París: Thales Communications. Disponibles en: https://www.thalesgroup.com/en/news-centre/press-releases/thales-reports-its-2025-full-year-results y https://www.thalesgroup.com/en/news-centre/press-releases/thales-reports-its-2026-half-year-results
[21] Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). “The Hague Summit Declaration”. Emitida por los Jefes de Estado y de Gobierno en la Cumbre de la OTAN. La Haya, 25 de junio de 2025. Disponible en: https://www.nato.int/en/about-us/official-texts-and-resources/official-texts/2025/06/25/the-hague-summit-declaration
[22] Corte Internacional de Justicia (CIJ). Legal Consequences arising from the Policies and Practices of Israel in the Occupied Palestinian Territory, including East Jerusalem. Advisory Opinion, 19 de julio de 2024. La Haya: ICJ. Disponible en: https://www.icj-cij.org/case/186
[23] Amnesty International. Israel's Apartheid against Palestinians: Cruel System of Domination and Crime against Humanity. Londres: Amnesty International, febrero de 2022. Disponible en: https://www.amnesty.org/en/documents/mde15/5141/2022/en/
[24] Human Rights Watch. A Threshold Crossed: Israeli Authorities and the Crimes of Apartheid and Persecution. Nueva York: HRW, abril de 2021. Disponible en: https://www.hrw.org/report/2021/04/27/threshold-crossed/israeli-authorities-and-crimes-apartheid-and-persecution
Juan Alberto Sánchez Marín. Periodista y director de televisión colombiano. Analista internacional. Colaborador de HispanTV. Director de dXmedio.com
