El Departamento de Defensa de EE.UU. (Pentágono) ha acusado a las facciones de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) de estar detrás de los ataques del pasado miércoles contra una base militar ocupada por tropas estadounidenses en Irak.
Según la coalición estadounidense, al menos dos militares de EE.UU. y un británico murieron en el ataque con decenas de misiles Katyusha contra la base Al-Tayi. Otros 12 resultaron heridos, cinco de ellos en estado grave. Ningún grupo ha reclamado la autoría del ataque.
Horas después del ataque, aviones desconocidos bombardearon las posiciones de grupos de Resistencias en la región de Abu Kamal de Siria, adyacente al paso fronterizo Al-Qaim de Irak. Este ataque atribuido a EE.UU. ha sido condenado en Irak como un acto de provocación en respuesta de un ataque de falsa bandera.
Las brigadas del Movimiento de Resistencia Islámica de Irak (Kataib Hezbolá), insistieron que EE.UU. debe retirarse de su país.
EE.UU. ha desafiado una ley del Parlamento iraquí que ordena su retirada total del país árabe. La ley fue una respuesta al asesinato de líderes de la lucha antiterrorista de Irak, junto con el general iraní, Qasem Soleimani, en un ataque ordenado por el presidente estadounidense, Donald Trump, a principios de 2020 en Bagdad (capital).
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