• El jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Martin Dempsey (izquierda) y el secretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter (derecha) en una rueda de prensa, 16 de abril de 2015
Publicada: viernes, 17 de abril de 2015 1:39

El jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., el general Martin Dempsey, ha aseverado este jueves que Washington no cambia sus planes de una eventual acción militar contra Teherán, tras la decisión rusa de enviar sistemas antiaéreos S-300 a Irán.

La opción militar planteada por el presidente (Barack Obama) para impulsar una solución diplomática sigue intacta si falla el camino diplomático a fin de asegurar que Irán no alcance un arma nuclear, dice Dempsey.

“Hemos conocido durante años el potencial del sistema (S-300) que va a ser vendido a Irán y lo hemos tenido en cuenta en toda nuestra planificación”, ha puntualizado el militar norteamericano en una rueda de prensa junto al secretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter.

Al afirmar que se mantiene “intacta” la posibilidad de lanzar ataques contra Irán, Dempsey ha amenazado que si la vía diplomática no pone fin al programa nuclear iraní, Washington atacará las instalaciones nucleares del país persa, como los norteamericanos alegan, para impedir a Teherán construir armas nucleares.  

La opción militar planteada por el presidente (Barack Obama) para impulsar una solución diplomática sigue intacta si falla el camino diplomático a fin de asegurar que Irán no alcance un arma nuclear”, ha reiterado el mando castrense.

Los funcionarios estadounidenses formulan estas amenazas mientras Irán en reiteradas ocasiones ha dejado en claro que “el poderío defensivo” de la República Islámica responderá de forma contundente a cualquier movimiento injerencista del enemigo.

Por otra parte, Carter ha hecho hincapié en que, si bien el Pentágono no está desempeñado ningún papel directo en las conversaciones nucleares con Irán, todas las opciones están sobre la mesa.

“Nuestro papel no es llevar a cabo dichas conversaciones, pero como el presidente dice otras opciones están sobre la mesa. Y eso es algo que nosotros tomamos muy en serio”, ha subrayado Carter.

Hace muchos años, el Gobierno norteamericano ha presionado a Rusia para bloquear la venta del sistema defensivo a Irán, porque considera que podría fortalecer el poderío aéreo de la República Islámica de Irán.

Según el canciller ruso, Serguei Lavrov, la entrega de las baterías de defensa a Irán ha sido tomada en un intento para facilitar el avance en las conversaciones entre Irán y el Grupo 5+1 (EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania), después de que llegaran el pasado 2 de abril a un entendimiento mutuo sobre el programa de energía nuclear de Teherán.

Teherán y Moscú rubricaron en 2007 un contrato de 800 millones de dólares, por el cual Rusia debía haber suministrado al menos cinco baterías de sistemas móviles de defensa aérea S-300, capaces de interceptar y destruir simultáneamente varios misiles y aviones.

Moscú, durante el mandato del presidente Dmitri Medvedev, se negó a entregar los S-300 a Teherán, en virtud de una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) que prohibía el suministro armamentístico a Irán.

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