• El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf (drcha.), se reúne con el jefe de la Policía iraní, el general de brigada Ahmadreza Radan, 7 de octubre de 2026.
Publicada: miércoles, 7 de octubre de 2026 19:40

El presidente del Parlamento de Irán advierte que Estados Unidos apunta a la seguridad interna del país persa, tras su fracaso en el campo militar.

Mohamad Baqer Qalibaf ha sostenido que Estados Unidos constató durante la guerra de 40 días —iniciada en febrero de 2026 y aún sin concluir—que sus acciones militares no pudieron dañar a Irán, mientras que Teherán en este periodo logró reforzar su poder de disuasión, ha afirmado.

Por ello —ha afirmado el jefe parlamentario iraní— el enemigo ha trasladado su presión hacia los asuntos económicos y los intentos de alterar la seguridad interna.

“El diseño y el plan del enemigo se centran en acciones violentas dentro del país. Esto demuestra que nuestra principal prioridad también debe ser trabajar para aumentar la resiliencia económica y garantizar la seguridad interna”, alerta Qalibaf.

El jefe parlamentario ha hecho estas declaraciones durante una reunión con el comandante general de la Policía iraní, Ahmad Reza Radan, y miembros del Estado Mayor de la Fuerza de Aplicación de la Ley (FARAJA), con motivo de la Semana de la Policía.

Qalibaf ha destacado asimismo el papel de las fuerzas policiales en la protección de la seguridad y la atención a la población en condiciones de guerra y paz, y ha asegurado que las tres ramas del Estado deben adoptar medidas urgentes para atender sus necesidades en materia de infraestructura, economía y condiciones de vida.

 

El presidente del Parlamento también ha recordado su etapa al frente de la Policía iraní y la ha calificado como “el mejor periodo de mi vida” después de los ocho años de la guerra Irán-Irak.

A finales de diciembre del 2025, las dificultades económicas, causadas y exacerbadas por años de sanciones occidentales, desencadenaron una ola de protestas pacíficas entre comerciantes en Teherán y otras ciudades, las cuales se tornaron violentas el 8 y 9 de enero tras la infiltración de elementos terroristas y hombres armados, apoyados desde el exterior, entre los manifestantes.

Las autoridades iraníes acusaron, con pruebas, a Estados Unidos e Israel de haber organizado estos disturbios, pero la rápida y eficiente acción de las fuerzas de seguridad no permitieron que los enemigos lograran su cometido de derrocar el gobierno iraní.

Posteriormente, Washignton y el régimen de Tel Aviv emprendieron una guerra de agresión contra Irán en junio de 2025 durante doce días y prosiguieron en una segunda ronda en febrero. En ambos casos, la contundente respuesta militar iraní obligó al presidente Donald Trump a pedir un alto el fuego para negociar, lográndose un acuerdo que no tardó en violar.

Aunque técnicamente la guerra continúa, los análisis constatan que la victoria militar pertenece a Irán.

Ante tal panorama, los órganos de la Inteligencia de Irán han alertado sobre nuevos planes del enemigo para confrontar a Irán y desestabilizarlo internamente, tras fracasar en su intento de derrocarlo mediante la guerra.

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