El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, durante una intervención pronunciada el martes a escasa distancia de lo que queda del campamento de refugiados de Tulkarem, en el norte de la Cisjordania ocupada, desalojado el año pasado por el ejército sionista, ha asegurado que ningún palestino podrá regresar a sus viviendas en ese lugar, con independencia de lo que pueda dictaminar el tribunal supremo israelí.
Además, Netanyahu ha remarcado que las fuerzas de ocupación israelíes mantendrán el control de Tulkarem, y que “montarán guardia desde el Jordán hasta el mar”.
“No habrá ningún ejército árabe al oeste del río Jordán”, ha enfatizado el premier israelí, refiriéndose a que la entidad sionista controlará la zona que comprende los territorios ocupados por Israel, Cisjordania y Gaza.
Del campamento de refugiados de Tulkarem, las tropas israelíes expulsaron a unos 21 000 palestinos, además de destruir cientos de viviendas, en un proceso que imitaron en el campamento de Nur Shams —hoy un pueblo fantasma pese a que allí hubo unos 13 000 habitantes—, y del de Yenín con otras 20 000, según estimaciones de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA).
La ocupación israelí de Cisjordania comenzó en 1967, desde entonces el régimen sionista construye asentamientos judíos, considerados ilegales según el derecho internacional por las Naciones Unidas y la mayor parte de la comunidad internacional. La ONU también considera Cisjordania y Al-Quds (Jerusalén) territorios ocupados, que los palestinos reclaman para un futuro Estado.
La situación en la Cisjordania ocupada se ha deteriorado desde el inicio de la guerra israelí contra la Franja de Gaza, el 7 de octubre de 2023
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