Han transcurrido unos 15 años desde que comenzó la intervención militar liderada por Estados Unidos en Afganistán, pero el país norteamericano anunció que mantendrá a sus tropas en el país asiático más allá del 2016.
A finales de enero, el diario estadounidense Washington Post citó a un oficial anónimo del Pentágono, afirmando que la misión afgana podrá durar por décadas. Pero en Afganistán hay corrientes contrarios a la intervención.
La permanencia de militares estadounidenses en Afganistán es una medida que contradice los previos anuncios oficiales, los acuerdos con el Gobierno afgano, y por supuesto, las promesas del presidente de EE.UU., Barack Obama.
A pesar de su gesto humanitario, EE.UU. mira a Afganistán como un país estratégico en Asia Central desde donde podrá presionar a Rusia.
Los afganos siguen siendo los perdedores; víctimas de ataques terroristas del grupo armado Talibán, del grupo terrorista Al-Qaeda y la banda takfíri EIIL (Daesh, en árabe), pero también de aviones no tripulados (drones) de EE.UU.
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