• Soldados del Ejército sirio.
Publicada: domingo, 20 de septiembre de 2015 16:58

El Ejército sirio apoyado por los combatientes de Hezbolá ha acordado un alto el fuego con los grupos armados en algunas zonas de las provincias de Idlib y Damasco.

El alto el fuego entró en vigor el mediodía de este domingo en las aldeas de Kafarya y Al-Fuah en la provincia noroccidental de Idlib, así como en las ciudades de Al-Zabadani y Al-Madaya en la provincia de Damasco, ha informado ese mismo día la televisión libanesa  Al-Manar que citó a fuentes sirias bajo anonimato.

Hoy reinaba la calma en las inmediaciones de estas dos localidades, pero el alto el fuego oficial comenzará al mediodía", recalca Rami Abdel Rahman, el director de OSDH.

Por su parte, el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) ha confirmado la noticia, sin embargo ha declarado que no tiene constancia de la duración de la tregua.

"Hoy reinaba la calma en las inmediaciones de estas dos localidades, pero el alto el fuego oficial comenzará al mediodía,"  ha recalcado Rami Abdel Rahman, el director de OSDH.

El alto al fuego, continúa, tiene como objetivo facilitar la distribución de alimentos y la evacuación de los heridos.

Además ha indicado que horas antes del anuncio del alto el fuego, duros enfrentamientos se registraron entre los grupos terroristas de Frente Al-Nusra (rama de Al-Qaeda en Siria), Yond al-Aqsa y Ahrar al-Sham de un lado con los soldados del Ejército sirio y combatientes del Movimiento de la Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá) por el otro, en los pueblos chiíes de Kafarya y Al-Fuah.

El pasado 27 de agosto, las dos partes también acordaron una tregua humanitaria de 48 horas en Kafarya y Al-Fuah, y en la ciudad de Al-Zabadani.

 Combatientes del grupo terrorista Frente Al-Nusra.

 

Desde el inicio de la crisis, en marzo de 2011, el Ejército sirio lleva a cabo una lucha sin cuartel contra varios grupos armados que, apoyados por ciertos países regionales y occidentales, entre ellos Arabia SaudíTurquía y EE.UU., buscan derrocar el Gobierno del presidente Bashar al-Asad.

La violencia en Siria ha causado la muerte de más de 240.000 personas, además de dejar más de 11 millones de desplazados.

La búsqueda de una solución para poner fin a la crisis se ha visto empañada por las divisiones intestinas en la misma Siria, e, incluso, de sus patrocinadores internacionales. Mientras tanto, los países occidentales siguen respaldando a los grupos terroristas que atentan contra Damasco.

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