• Terroristas vinculados con el grupo extremista Al-Qaeda en Siria.
Publicada: miércoles, 24 de febrero de 2016 6:24
Actualizada: miércoles, 24 de febrero de 2016 9:29

La raíz del conflicto armado en Siria en gran parte se debió a la negativa del presidente sirio, Bashar al-Asad, a permitir que por su país pasase un gasoducto desde Catar hacia Europa.

"La decisión de EE.UU. de organizar una campaña contra Bashar al-Asad no comenzó con las protestas civiles pacíficas en 2011, sino en 2009, cuando Catar ofreció construir un gasoducto por valor de 10.000 millones de dólares que atravesara Arabia Saudí, Jordania, Siria y Turquía", anunció el martes el abogado Robert Kennedy júnior, sobrino del expresidente norteamericano John F. Kennedy en un artículo para la revista Politico.

La decisión de EE.UU. de organizar una campaña contra Bashar al-Asad no comenzó con las protestas civiles pacíficas en 2011, sino en 2009, cuando Catar ofreció construir un gasoducto por valor de 10.000 millones de dólares que atravesara Arabia Saudí, Jordania, Siria y Turquía", anunció el martes el abogado Robert Kennedy júnior, sobrino del expresidente norteamericano John F. Kennedy.

Este proyecto habría garantizado que los países árabes del Golfo Pérsico tuvieran una ventaja decisiva en los mercados mundiales de gas y habrían fortalecido a Catar; estrecho aliado de Washington en la región, explicó Kennedy júnior.

El presidente sirio, Bashar al-Asad, rechazó el proyecto al entender que perjudicaba los intereses gasíferos de su aliado ruso, el mayor proveedor de gas natural al viejo continente. Apenas un año después, Al-Asad comenzó a negociar con Irán la construcción de un gasoducto alternativo que llevaría el gas desde Irán a El Líbano y hubiese convertido al país persa en uno de los mayores proveedores de gas a Europa, detalló el abogado.

Inmediatamente después de la negativa al proyecto inicial, las agencias de Inteligencia de EE.UU., Catar, Arabia Saudí y el régimen de Israel comenzaron a financiar a la llamada oposición siria y a preparar una revuelta para derrocar al Gobierno sirio, subrayó Kennedy, que citó datos de diversos informes secretos a los que ha tenido acceso.

En este sentido, la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés) transfirió seis millones de dólares a la cadena de televisión británica Barada para que elaborara reportajes en favor del derrocamiento del mandatario sirio, añadió.

La CIA ha utilizado a los integrantes extremistas como los del grupo takfirí EIIL (Daesh, en árabe) para proteger los intereses de EE.UU. en materia de hidrocarburos e instrumentalizar a las fuerzas radicales para disminuir la influencia de la (antigua) Unión Soviética en la zona, concluyó el abogado Robert Kennedy júnior.

Mientras tanto, EE.UU. sigue sus apoyos financieros, logísticos y armamentísticos a los grupos de la oposición armada, que no han conseguido derrocar al Gobierno de Siria pese a cinco años de guerra.

Estados Unidos, incluso trata de conseguir el levantamiento de sanciones que impiden el envío de armas antiaéreas al territorio sirio en un intento por fortalecer el frente de los grupos armados que luchan contra el Ejército sirio.

mkh/ctl/nal

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