En la víspera del 25.º aniversario del Golpe de Agosto que acabó con la URSS, Gorbachov hizo estas declaraciones en las que también rechazó que la desintegración soviética fuera la consecuencia de dicho golpe fallido.
"Al centro le faltaban capacidades para vigilar y hacer todo y mandar, mientras que en las repúblicas ya se habían creado sus propios grupos económicos populares, habían crecido unas élites. Ahí se perfiló un desajuste", dijo el viernes Gorbachov en una entrevista concedida a la agencia Interfax.
Al centro le faltaban capacidades para vigilar y hacer todo y mandar, mientras que en las repúblicas ya se habían creado sus propios grupos económicos populares, habían crecido unas élites. Ahí se perfiló un desajuste", dijo el último presidente de la antigua Unión Soviética (URSS), Mijaíl Gorbachov
Cuando el exmandatario decidió tomarse dos semanas de descanso en una dacha –residencia vacacional– gubernamental en la península de Crimea antes de la firma del proyecto de acuerdo constituyente de la Unión de Estados Soberanos, una versión renovada de la URSS, estaba convencido de poder contener "aquellas fuerzas que se habían cruzado en el camino de la Perestroika". Sin embargo, Gorbachov admite que "en algún momento aquella seguridad en sí mismo se convirtió en presunción" y esta fue "la metedura de pata principal".
La firma estaba programada para el 20 de agosto y el pronunciamiento del denominado Comité Estatal para el Estado de Emergencia se produjo el día 19.
"El motín no fue un fenómeno que ocurriera una sola vez", aseveró Gorbachov. "Hubo intentos de socavar el proceso de la Perestroika, obstaculizar la democratización de todo el sistema político en más de una ocasión. Yo los veía y tomaba medidas lo suficientemente eficaces como para que no tuvieran éxito", recordó. Dada aquella experiencia, Gorbachov afirmó haberse sentido capaz de controlar a los que se oponían a los cambios.
Asimismo, cree que la disolución de la URSS no era inevitable ya que pudo haber sido "reformada y descentralizada". A juicio del expolítico, los dirigentes soviéticos perdieron el tiempo necesario para "iniciar serios procesos de reforma del sistema político y económico del país, el propio sistema de dirección".
Con respecto a la política del Occidente en aquellos momentos, Gorbachov se queja de que a pesar de la publicidad que hacía personalmente en los medios occidentales, hubo un rechazó por esa parte para que la Unión Soviética se convierta en un Estado Democrático, ya que de este modo esta obstaculizaría el surgimiento de una política de medidas unilaterales, la del predominio de EE.UU.
"Incluso el presidente Barack Obama, democráticamente elegido y con un importante respaldo en el país, no ha podido alterar este rumbo, el rumbo de la imposición de las decisiones unilaterales", destacó Gorbachov quien evocó cómo reprochó a los Estados Unidos que "repartiera democracia como si fuera café empaquetado".
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