El cierre de Hungría parece que tiene las consecuencias deseadas para el país: ya prácticamente nadie entra por ese país. Las imágenes de refugiados caminando por las vías de tren o de campos llenos ya no existen.
Vacio se encuentra el campo de registro de Roszke, ese que fue un símbolo de las dificultades para los refugiados para entrar en Hungría.
Croacia, nueva destinataria de esta avalancha de refugiados, se ha visto desbordada. Con 13.000 entradas desde el cierre de la frontera de Hungría, Zagreb ha decidido cerrar sus puertas con Serbia.
Raquel González, Viena.
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