Unidos por la resistencia a los bajos salarios que reciben y la falta de recursos de los centros públicos, los médicos de Egipto han vuelto a cerrar filas. El sindicato que los agrupa ha resuelto cerrar el Hospital Universitario de Matareya después de que un grupo de policías agrediera presuntamente a dos doctores.
Los facultativos fueron asaltados, según relatan sus colegas, por negarse a elaborar un parte de lesiones falso para uno de los agentes.
Los responsables del sindicato describen una realidad delirante en la que los 10 policías supuestamente implicados fueron quienes denunciaron a la pareja de doctores por asalto.
Ante la escalada de tensión entre el Gobierno y el gremio sanitario, el Ministerio del Interior egipcio ha resuelto suspender a los agentes. Una medida insuficiente en opinión de los doctores, quienes exigen que se abra un proceso penal contra los responsables.
Los médicos de Egipto y sobre todo los que ejercen en centros públicos se sienten totalmente desprotegidos. Con la revolución de 2011 florecieron sus esperanzas cuando el Ejército se responsabilizó de la seguridad de los hospitales. Pero aquellos días duraron poco y de nuevo se ven expuestos a la ira de muchos de sus pacientes.
Los médicos egipcios se han puesto en pie de guerra tras la agresión sufrida por dos compañeros a manos de agentes del orden. Si bien el ataque ha encendido la mecha, los facultativos llevan años denunciando las condiciones de precariedad en las que se ven obligados a trabajar.
Rocío López, El Cairo.
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