Las organizaciones pro derechos humanos B'Tselem y Hamoked han fundamentado las conclusiones de su informe, difundido este miércoles, en los testimonios de 116 sospechosos interrogados en la prisión de Shikma, en la ciudad de Ashkelon, entre agosto de 2013 y marzo de 2014.
En dicha prisión, el servicio de la seguridad israelí recurrió especialmente a la privación de sueño durante largos períodos. A los detenidos se les había atado de pies y manos a sillas durante horas y se les había expuesto a temperaturas extremas.
La prohibición para los detenidos de ducharse o cambiarse de ropa durante días e incluso semanas, el encarcelamiento en una celda minúscula y con malos olores, en general aislados completamente, durante varios días (...) forman parte de estas prácticas habituales", han denunciado las organizaciones pro derechos humanos B'Tselem y Hamoked.
"La prohibición para los detenidos de ducharse o cambiarse de ropa durante días e incluso semanas, el encarcelamiento en una celda minúscula y con malos olores, en general aislados completamente, durante varios días (...) forman parte de estas prácticas habituales", han denunciado las onegés israelíes.
Las condiciones de los interrogatorios y los maltratos a los presos palestinos llegan en algunos casos hasta la tortura, han añadido.
Daniel Shenhar, uno de los autores del informe, ha lamentado la falta de respuestas de las autoridades israelíes a las acusaciones contenidas en el documento.
"La ausencia de investigación conduce a la impunidad y a la inmunidad de facto de los interrogadores y de aquellos que violan los derechos humanos", ha afirmado a los periodistas.
Por su parte, Shin Bet ha calificado el informe de "engañoso y deformado", sosteniendo que todos sus interrogatorios se llevaban a cabo conforme a la ley y con el objetivo de prevenir las actividades que buscan perjudicar la seguridad del régimen.
El martes, las fuerzas del régimen de Israel arrestaron a al menos 31 palestinos en varias zonas de la ocupada Cisjordania. Y durante 2015, el régimen israelí detuvo a más de 6800 palestinos, 2000 de ellos niños.
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