En un informe publicado el viernes, el diario israelí Haaretz afirma que Rusia rehusó la exigencia del régimen de Tel Aviv de alejar a los iraníes y los combatientes del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá) de al menos 60 kilómetros de la frontera entre Siria y los territorios palestinos ocupados durante unas negociaciones realizadas en julio sobre un alto el fuego en la zona.
Desde un principio, el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, se manifestó en contra del pacto acordado entre EE.UU. y Rusia en el sur de Siria, alegando que esto permitiría a Irán afianzar su presencia en la zona.
De acuerdo con Haaretz, Israel exigió que el acuerdo de tregua incluyera una zona colchón de 60 a 80 kilómetros entre Siria y la Palestina ocupada, pero Rusia sólo aceptó una zona colchón de cinco kilómetros controlada por las fuerzas del Ejército sirio.
Analistas citados por el mismo medio israelí indicaron que el temor del régimen de Tel Aviv es que se abra un segundo frente en los altos de Golán ocupados, en caso de una guerra de Israel contra Hezbolá en El Líbano.
En agosto, el premier israelí advirtió durante una reunión con el presidente ruso, Vladimir Putin, de que “Irán tendrá que salir de Siria o actuaremos de manera adecuada y según nuestras líneas rojas”, aunque Putin restó peso a estas amenazas militares contra Irán dejando solo a Israel y sus líneas rojas. De hecho, Putin consideró a Irán como aliado estratégico en la zona.
Irán recuerda que ha enviado asesores militares a Siria a petición del legítimo Gobierno de Damasco. Los esfuerzos antiterroristas de Irán en Siria son saludados por otros países, como Rusia, que subraya “el muy constructivo papel” de Irán en el país árabe.
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