Publicada: jueves, 13 de agosto de 2020 8:09
Actualizada: miércoles, 9 de septiembre de 2020 6:54

Los hechos ocurridos en los últimos años en Asia Occidental demuestran que a un suceso le sigue otro mucho más intenso que el primero, así se describe el caso libanés.

Irak y El Líbano sufren desde hace años problemas económicos, que han devenido en acusaciones de corrupción contra la clase política de esos países y protestas.

Un aspecto fundamental de las manifestaciones es la unión de todos los iraquíes y libaneses, lejos de cualquier lema partidista, para hacer realidad sus demandas legítimas.

Sin embargo, Estados Unidos, el régimen de Israel y los regímenes árabes reaccionarios del Golfo Pérsico sacaron provecho de esta situación y provocaron caos e inestabilidad social en Irak y El Líbano.

Israel es el principal beneficiado de la ola de protestas en Irak y El Líbano, dos países que apoyan a los grupos de la Resistencia de la región contra el régimen de Tel Aviv.

Pues, EE.UU. y sus aliados de la región del oeste de Asia, luego de que no pudieron lograr este objetivo a través de conflictos armados y el uso de la fuerza militar, han impuesto sanciones a Irak y El Líbano y provocado luchas sectarias para desarmar a los grupos de la Resistencia, representados por el Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá) y las Unidades de Movilización Popular (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) de Irak.

Teniendo en cuenta lo que han desencadenado en Irak y El Líbano, Estados Unidos, la entidad israelí, Arabia Saudí y algunos otros regímenes del Golfo Pérsico son considerados enemigos del pueblo iraquí y libanés.

Pero, los partidos, organizaciones y personalidades, aliados del régimen israelí, se describen como “la quinta columna” que implementan las agendas de los enemigos en Irak y El Líbano hasta el más mínimo detalle.

A su vez, las cadenas televisivas saudíes y los ejércitos cibernéticos de los occidentales se encargaron de convocar a las personas a las calles de estos países con el fin de generar caos y desviar el cañón de la Resistencia que apuntaba al régimen de Tel Aviv y los intereses estadounidenses en Irak y El Líbano.

Así los medios de comunicación desempeñaron un rol importante en el desbordamiento del caos y la inestabilidad dentro de los países, aliados de la Resistencia.

Estos medios, que cuentan con el dinero saudí, han cubierto las manifestaciones de forma parcial y desviado deliberadamente las marchas de su curso pacífico para responsabilizar a los grupos de la Resistencia de los crímenes cometidos por los lacayos de Estados Unidos, Arabia Saudí y el régimen de Tel Aviv.

En Irak, estos medios han difundido imágenes en las que se ve cómo elementos que se hacen pasar por manifestantes abren fuego contra estos y contra policías para culpar a las fuerzas populares de tales actos de violencia.

Eso mientras que las Unidades de Movilización Popular de Irak han perdido miles de sus combatientes durante la defensa del país del terrorismo de Daesh.

Se repite el escenario de Irak en El Líbano

Es muy curioso que EE.UU. y sus aliados hayan seguido el mismo patrón de las protestas de Irak en El Líbano, donde se observa la repetición de sus planes maliciosos.

Pues, los últimos hechos registrados en este país avistan que algo muy peligroso está ocurriendo en El Líbano. Según los informes, tales actos son perpetrados por grupos entrenados, que están capacitados para realizar manifestaciones y generar enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Estos disturbios podrían provocar consecuencias muy peligrosas a nivel interior y exterior para el país.

Los enemigos han incitado a los manifestantes y han presionado a sus aliados en el gabinete libanés provocando la renuncia del gobierno, liderado por el saliente primer ministro Hasan Diab.

Diab había formado gobierno en diciembre de 2019 como respuesta a una ola de protestas iniciadas el 17 de octubre pasado en contra de la precaria situación económica de El Líbano.

EE.UU. y sus aliados acusan al Gobierno de estar controlado por Hezbolá.

El país norteamericano y sus aliados árabes del Golfo Pérsico, alegando la influencia de Hezbolá en el Gobierno, han dificultado la vida de los libaneses poniendo sanciones económicas y de seguridad contra este país.

La presión no se quedó ahí. Medios saudíes, como la cadena noticiera Al Arabiya, han acusado a los simpatizantes de Hezbolá de estar detrás de intimidaciones a los manifestantes.

En un momento en que varios medios libaneses e internacionales informaron de la muerte de un agente de seguridad libanés y de más de 100 personas heridas en los actos de violencia ocurridos durante las protestas en Beirut, parece que la publicación ha ignorado todos estos hechos al acusar mediante vídeos a Hezbolá de disparar contra los civiles manifestantes.

Con solo mirar las imágenes, se ve a un hombre con una gorra de béisbol apuntando su arma, en una filmación desde diferentes ángulos para que pareciera que se trataba de varias personas.

Aquí surgen estas preguntas:

¿Quién es este hombre que aparece en los vídeos?, ¿cómo se comprobó que apuntaba con sus armas a los manifestantes?, ¿por qué debería considerarse que trabajaba para Hezbolá?, ¿cómo debemos entender que no se trata de un vídeo falso? ¿acaso el sujeto no pudiese ser parte de bandas afiliadas a Israel, EE.UU. o Arabia Saudí? ¿quiénes están empujando a El Líbano al caos para servir a Israel?

Por último, hay que decir que el empeoramiento de la seguridad en El Líbano allanará el camino para el comienzo de un “escenario” que legitimará los asesinatos selectivos en el país, tal y como ocurrió tras la muerte de Rafiq Hariri.

Hay partes extranjeras e internas que están interesadas en utilizar esta táctica como una herramienta para implementar las políticas y planes de ciertos países, a saber, EE.UU., y sus aliados árabes ribereños del Golfo Pérsico.

Pero lo que estas partes no saben es que los disturbios callejeros pueden volverse en su contra, de modo que jamás podrán conseguir sus objetivos en El Líbano.

Además, está claro que el pueblo libanés, al igual que el pueblo iraquí, es plenamente consciente del complot estadounidense, que tiene como objetivo atentar contra la seguridad, estabilidad y paz social de su país.

Por Mohsen Khalif Zade