Publicada: domingo, 19 de enero de 2020 13:12

“No hay planes de retirar a nuestras tropas de Irak, son fuerzas para el bien”, Jonathan Rath Hoffman, portavoz Departamento de Defensa de EE.UU.

Como se conoce, el gobierno estadounidense desató el año 2003 una ola terrorista en Irak ocupando la nación al argumentar falsamente que existían armas de exterminio masivo, lo que derivó  en cifras escalofriantes similares a un ataque nuclear: el número de iraquíes asesinados en la guerra fue de 1.455.590 y el personal militar de EE.UU. sacrificado (oficialmente reconocido) fue de 4.801(1).

Después de 17 años de saqueo inmisericorde de las riquezas de este territorio por una Coalición empresarial que sometió al pueblo a través de la corrupción, el fuego y un gobierno dependiente de Washington, la mayoría de la población se ha levantado para exigir la retirada de las fuerzas combinadas de Europa especialmente, lideradas por el Pentágono, desatando la furia al asesinar militares iraquíes primeramente y luego al Comandante de la Fuerza Quds, el teniente general Qasem Soleimani, junto al líder de Kataib Hezbolá y de las Fuerzas de Movilización Popular de Irak, sub Comandante Abu Mahdi al-Muhandis, en violación del derecho internacional, convirtiendo a USA en un estado delincuente (terrorismo de Estado), según el analista y escritor Nicolás J.S. Davies

En consecuencia, el Parlamento de Irak exigió al Gobierno nacional "poner fin a la presencia de cualquier tropa extranjera en suelo iraquí y prohibirles usar la tierra, espacio aéreo o aguas por cualquier razón". El 5 de enero, tres días después del cobarde crimen en Bagdad del general iraní Soleimani con drones estadounidenses, el Gobierno condenó el ataque como una violación de su soberanía y aprobó dicha resolución. En respuesta, Trump amenazó con imponer represalias que "harán que las sanciones iraníes parezcan un poco aburridas".

El 10 de enero, el primer ministro iraquí, Adel Abdul Mahdi, solicitó al secretario de Estado Mike Pompeo que enviara a su país una delegación que formule el mecanismo para llevar a cabo la resolución del Parlamento. EE.UU. respondió que cualquier delegación lo sería para debatir la alianza estratégica entre Washington y Bagdad, no para retirar sus efectivos.

Este miércoles 15, Mahdi afirmó que la resolución del Parlamento puede ser ignorada si así lo decide su gabinete, señalando que si la acción tiene lugar no será de manera inmediata.  Asimismo, recalcó la importancia de combatir el Estado Islámico que, según él, "ha comenzado a reorganizarse y planear invasiones y ataques". En dicha línea, el portavoz del Departamento de Defensa de EE.UU., Jonathan Hoffman, señaló este jueves que Washington está en conversaciones con sus “anfitriones iraquíes” y no planea retirar sus tropas de Irak, pese a la decisión del Parlamento del país pues "El consenso en Irak parece ser que las fuerzas de EE.UU. son fuerzas para el bien.”

A nivel internacional la Casa Blanca (¡¡) ha creado una falsa imagen para permanecer en suelo extranjero: que Al-Qaeda e ISIS (creados por su propia agencia de inteligencia), estarían fortaleciéndose y es necesaria su presencia, aunque no mencionan que estas organizaciones terroristas felicitaron al Pentágono por los crímenes cometidos; igualmente, que al ser arrojado de Irak, Trump sería visto al interior del país como un hombre débil y sin ruta de salida. Además, que su ejército es una organización que derrocha bondad y debe quedarse para proteger a los nacionales que no tienen quien los defienda.

A partir de esta realidad, existen cinco escenarios posibles:

1. Que el gobierno colonial estadounidense decida no retirarse y afronte una guerra tipo Vietnam aceptando el asedio, bombardeo y conflicto irregular a sus embajadas y bases, por una resistencia armada y popular, incluso en otros países

2. Que el primer ministro súbdito negocie descaradamente la permanencia, lo que llevaría a un doble enfrentamiento: guerra civil contra este político por los militares patriotas, unido a una guerra entre colonialistas y fuerzas armadas de Irak.

3. Que EE.UU. acepte dejar algunas bases y retirar la mayoría, permitiendo ser controladas por el gobierno iraquí. Puede estar unido a sanciones.

4. Que definitivamente comprendan que son rechazados en casi todo el Medio Oriente y su permanencia los haría ser destruidos decididamente, aceptando retirarse sin retaliaciones económicas.

5. Que se entienda el derecho de todo pueblo a su soberanía y que EE.UU. causó una devastación inmensa, entregando 20 billones para la reconstrucción material, sin olvidar las pérdidas humanas incalculables espiritualmente.

Al respecto, dos hechos que afectan el proceso:

Uno, la decisión de todas las organizaciones militares de expeler a los ocupantes como ha afirmado este viernes el portavoz de las Fuerzas Armadas de Irak, Abdul Karim Jalaf, así como Mahmud al-Rubaye, miembro del ala política de Asaib Ahl al-Haq, al precisar: “Las facciones de resistencia están completamente preparadas para infligir una gran derrota a las fuerzas estadounidenses si van en contra de la voluntad del Gobierno y el pueblo iraquí”, enfatizando el temor de la milicia estadounidense a la confrontación directa con los grupos de resistencia porque siempre ha sido derrotados. A su vez, el secretario general de Kataeb Hezbolá, sheij Akram al-Kaabi, ha advertido que el país árabe ya no será un lugar seguro para Washington.

Dos, agravaría poner fin a la ocupación extranjera si el presidente la región semiautónoma del Kurdistán iraquí, Nechirvan Barzani, y su primer ministro, Masrur Barzani, aceptan que Washington construya cuatros bases militares en el norte de este país árabe, incluso un consulado, apoyando las fuerzas coloniales, enfrentando al pueblo e incentivando la división territorial del país. ¿Recordarán que Soleimani impidió la caída de Erbil, capital del Kurdistán iraquí, a manos del Estado islámico, entre otras luchas defendiéndolos?

Lo que ocurra dependerá de cómo se combine la fuerza patriota en Irak cohesionada con fuerzas soberanas y lo que decidan hacer los enemigos del país en tanto invasores.

Trump tiene en sus manos la paz si decide la retirada o iniciar una nueva fase de violencia, que terminará indiscutiblemente en la derrota militar y seguramente en su pérdida de investidura o la presidencia en las próximas elecciones, convirtiéndose muy pronto en un ser olvidado, defenestrado y símbolo de lo más negativo de dicha nación.

Es hora que el mundo recuerde que ninguna de las personas que el gobierno estadounidense reprime, mata, mutila o destruye, están invadiendo o tratando de conquistar los Estados Unidos, como lo afirma correctamente Jacob G. Hornberger.

  1. http://www.informationclearinghouse.info/

 

Carlos Santa María
Carlos Santa María Carlos Santa María es Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, profesor universitario, columnista de varios medios nacionales e internacionales y ha escrito dieciséis libros en el campo humano, político y pedagógico.

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