• Mujeres izadíes que escaparon de los terroristas de EIIL (Daesh, en árabe) en Irak.
Publicada: miércoles, 6 de julio de 2016 14:54

Daesh intensifica la seguridad en el norte de Irak mientras va perdiendo terrenos, además de fondos para comprar nuevas esclavas sexuales.

Según información compartida el martes por un activista de la minoría religiosa izadí con la agencia estadounidense de noticias Associated Press (AP), desde agosto de 2014, cuando el grupo EIIL (Daesh, en árabe) arrebató terrenos y capturó a miles de mujeres y niñas izadíes, los traficantes árabes y kurdos han logrado liberar cada mes a unas 134 personas en promedio.

Ellos (los terroristas de Daesh) registran a cada esclava (…) Por lo tanto, si una de ellas escapa, las fuerzas de seguridad de Daesh se dan cuenta de que una mujer ha huido de su amo”, indica Mirza Danai, fundador de Luftbrucke, una organización de ayuda humanitaria iraquí-alemán.

Mirza Danai, fundador de Luftbrucke —una organización de ayuda humanitaria iraquí-alemana—, lamenta, sin embargo, que los terroristas de Daesh hayan logrado matar a varios de estos traficantes, reduciendo así esa cifra a 39 en las últimas seis semanas, de acuerdo con los datos proporcionados por el Gobierno regional de Kurdistán.

“Ellos (los terroristas de Daesh) registran a cada esclava (…) Por lo tanto, si una de ellas escapa, las fuerzas de seguridad de Daesh se dan cuenta de que una mujer ha huido de su amo”, indica Danai, que añade que la huida resulta cada vez más difícil y peligrosa.

El activista señala además que la ultraviolenta banda ha mezclado las prácticas barbáricas y la tecnología moderna para vender a capturadas mujeres izadíes como esclavas. Daesh, explica, utiliza las aplicaciones de los móviles inteligentes y comparte bases de datos que contienen fotos de las mujeres y niñas capturadas junto con los nombre de sus “amos”.

“Niña a la venta: virgen, hermosa, 12 años de edad… Su precio ha llegado a 12.500 dólares y pronto será puesta en venta”, se lee en un anuncio de Daesh en Telegram.

Lamiya Aji Bashar, joven izadí de 18 años que intentó cuatro veces huir de Daesh, logró por fin escapar en mayo, lo cual le costó un ojo. Cuando escapaban, explotó una mina colocada en una carretera. Como consecuencia, ella perdió el ojo derecho, además de sufrir lesiones en la cara. Sus compañeras Almas, de 8 años, y Katherine, de 20, murieron.

Bashar dijo a AP que mereció la pena huir de Daesh luego de dos años de detención, incluso si hubiera perdido a los dos ojos.

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