Según han informado este jueves los medios locales, la policía ha dispersado la congregación de decenas de activistas cerca de la embajada de Riad en Yakarta, capital de Indonesia, para denunciar el despilfarro en la visita del monarca saudí.
El acto, organizado por el Comité del Día Internacional de la Mujer en el país asiático, aprovechó el viaje del rey Salman para criticar que la monarquía saudí haga caso omiso de los derechos de las mujeres.
Nuestra manifestación es un acto en silencio que pretende recordar a las autoridades que no solo deben preocuparse por las inversiones saudíes en Indonesia y la cuota del país en el Hach, sino que han de prestar atención a los obreros indonesios que están en ese país”, ha declarado un manifestante.
Los participantes en el acto reclamaban por tanto el fin de los maltratos y la igualdad en la situación de las mujeres, al tiempo que pedían que Riad respete a la mano de obra indonesia presente en su territorio.
“Nuestra manifestación es un acto en silencio que pretende recordar a las autoridades que no solo deben preocuparse por las inversiones saudíes en Indonesia y la cuota del país en el Hach, sino que han de prestar atención a los obreros indonesios que están en ese país”, ha declarado un manifestante.
No obstante, la policía interrumpió esta iniciativa popular e impidió su avance hacia la sede de la embajada saudí, además de detener a 13 activistas, incluido uno de los organizadores, que fueron liberados horas después, tras asegurarse de que no volvían a amenazar la seguridad de la sede diplomática.
El rey de Arabia Saudí llegó el miércoles a Yakarta con una comitiva de 1500 personas y 460 toneladas de equipaje. Entre los artículos menos convencionales de su equipaje destacan dos limusinas Mercedes-Benz S600 y dos ascensores eléctricos.
La primera visita de un monarca saudí a Indonesia en medio siglo forma parte de una gira mundial que comenzó al inicio de la semana en Malasia y continuará por Japón, China y las islas Maldivas.
El monarca saudí es una referencia mundial para los viajes “de estilo”, pues ya había gastado fortunas en sus visitas a Francia, Marruecos y Turquía, entre otros, pese a los planes de austeridad anunciados en el país árabe.
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