El Estado ha elevado el tono y el independentismo ha rechazado las amenazas con una exhibición de unidad soberanista para la consulta vinculante. Se trata de la segunda reunión del máximo órgano de apoyo al referéndum y apuesta por el consenso.
El pacto nacional, del que participan todos los actores soberanistas, ha acordado mostrar al mundo que Cataluña es una nación con derecho a decidir su futuro, incluso dentro de la Constitución española, si se quisiera.
A pocos días del juicio contra el expresidente de la Generalitat Artur Mas, el próximo 6 de febrero, que supondrá una movilización masiva contra la falta de calidad democrática del Estado, el Ejecutivo de Mariano Rajoy ha avanzado que impedirá el referéndum con el precinto de colegios o tomar el control del Departamento de Educación catalán, si es necesario.
Los soberanistas han aparcado sus divergencias sobre cuándo y cómo convocar el referéndum, aunque la Candidatura de Unidad Popular (CUP) apuesta por avanzar la consulta a mayo, mientras el espacio de los Comunes prioriza un referéndum con reconocimiento internacional.
Los independentistas no se cierran a la vía pactada con el Estado, conscientes de su dificultad ante las advertencias y descalificaciones que llegan del Gobierno de Rajoy, como las que tildan a la Generalitat de xenófoba y absolutista.
Oriol Puig, Barcelona.
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