• Los soldados estadounidenses se preparan para una operación en la provincia de Helmand en Afganistán, 2 de julio de 2009. (Foto: AFP)
Publicada: miércoles, 18 de noviembre de 2020 0:47
Actualizada: miércoles, 18 de noviembre de 2020 2:57

El Departamento de Defensa de EE.UU. (Pentágono) anuncia una significativa reducción de tropas en Afganistán e Irak, a 2500 militares en cada país.

“Para el 15 de enero de 2021, el número de nuestras fuerzas en Afganistán será de 2500 tropas. El número de nuestras fuerzas en Irak también será 2500 para esa misma fecha”, ha informado este martes el nuevo secretario de Defensa de Estados Unidos, Chris Miller, en una rueda de prensa.

Actualmente hay unos 4500 soldados estadounidenses en Afganistán y 3000 soldados en Irak, por lo que, conforme al funcionario, el Departamento norteamericano planea retirar a aproximadamente 2000 soldados de Afganistán y a 500 de Irak.

Miller ha presentado este plan como una decisión del presidente de EE.UU., Donald Trump, reclamando que “esto coincide con los planes establecidos y objetivos estratégicos, apoyados por el pueblo estadounidense y no equivale a un cambio en la política o los objetivos de EE.UU.”.

Por su parte, el asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., Robert O'Brien, ha indicado la misma jornada que el mandatario estadounidense espera que todos los militares en cuestión habrán regresado al territorio estadounidense para mayo de 2021.

 

El magnate republicano ha hecho cambios en el Pentágono despidiendo a algunos de los funcionarios para poner en su lugar a sus leales. Uno de los despedidos fue el secretario de Defensa, Mark Esper, que rechazaba una retirada prematura de las fuerzas norteamericanas de la región de Asia Occidental.

Al parecer, Trump intenta, de esta manera, cumplir con la promesa que hizo en 2016 antes de llegar a la Casa Blanca, o sea, retirar totalmente a las tropas estadounidenses de Afganistán, país en el que EE.UU. está presente desde 2001.

De hecho, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), encabezada por EE.UU., invadió Afganistán en 2001 con el pretexto de la “lucha contra el terrorismo”, pero, tras 18 años de guerra, la inseguridad campa por gran parte del territorio afgano y ha ayudado a la expansión de grupos extremistas, como Daesh.

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