“Cuando un país puede interferir en las elecciones de otro país, es belicismo, realmente lo es”, ha declarado este jueves la representante de EE.UU. ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Nikki Haley, en un debate organizado en Nueva York por el instituto George W. Bush.
Haley ha enfatizado que Rusia lleva a cabo tales operaciones no solo contra EE.UU. sino en todo el mundo. Ante este panorama es que acusa a Moscú de recurrir a la injerencia en las elecciones de otros países como “arma preferida” para sabotear la democracia en el mundo.
“Lo están haciendo en todas partes. Es su arma preferida”, ha indicado tras referirse a los comicios en Francia, país que como su aliado estadounidense ha lanzado acusaciones similares contra Moscú.
Cuando un país puede interferir en las elecciones de otro país, es belicismo, realmente lo es”, ha declarado la representante de EE.UU. ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Nikki Haley.
La embajadora ha culpado al Kremlin de la tensión actual entre los dos países, vinculando las políticas antirrusas de Washington como las “sanciones” a tales operaciones de Moscú contra el proceso electoral estadounidense.
Desde que los resultados de las elecciones presidenciales de noviembre en EE.UU. presentaran como ganador a Donald Trump, múltiples sectores estadounidenses no han dejado de acusar a Rusia de haber intervenido en las elecciones a favor de Trump, a pesar de que aún no han presentado pruebas de ello.
A su vez, Moscú ha negado enérgicamente su presunta participación en dicha trama y ha sindicado a Washington de que estas acusaciones intentan allanar el camino para intensificar la presión antirrusa.
De acuerdo con expertos, las acusaciones de injerencia contra Moscú han sido esgrimidas frecuentemente en diversas campañas electorales en el Occidente, aunque sin ninguna prueba.
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