• Una piloto estadounidense de un cazabombardero F/A-18 Super Hornet.
Publicada: domingo, 13 de agosto de 2017 1:16

Una misteriosa amenaza pone en peligro la vida de los pilotos estadounidenses y las autoridades de EE.UU. no tienen ni idea de qué está ocurriendo.

Los miembros de la tripulación de los aviones de combate Lockheed Martin F-35 Lightning II y F/A-18 Hornet —además de la variante Super Hornet— de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han sufrido en un periodo de cinco años unos 300 episodios de privación de oxigeno.

El Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono), sin embargo, no sabe las razones por las que ocurren estos episodios de hipoxia (el estado de deficiencia de oxígeno) y hasta el momento no sabe que los está causando, sostiene el analista militar Ciro Scotti en un informe publicado el viernes por el rotativo estadounidense The Fiscal Times.

Los episodios de hipoxia, además, no sólo ponen en peligro la vida de los pilotos, sino también los propios aviones de combate, que cuestan cada uno entre 60 y 120 millones de dólares, respectivamente.

Cada año, señala Scotti, ha habido un crecimiento de este tipo de incidentes, hasta el punto de que la privación de oxigeno podría llegar a ser uno de los peores problemas de los pilotos estadounidenses si no se soluciona lo más pronto posible.

La situación es un misterio. La causa de estos problemas se desconoce", comento al respecto el comandante Mike Hecht, portavoz de las Fuerzas Navales del Atlántico de EE.UU. (CNAL, por sus siglas en inglés).

 

"La situación es un misterio. Se desconoce la causa de estos problemas", ha comentado al respecto el comandante Mike Hecht, portavoz de las Fuerzas Navales de EE.UU. en el océano Atlántico (CNAL, por sus siglas en inglés), quien además informó de que las autoridades estadounidenses están trabajando con todas las agencias posibles para tratar de resolver el problema, inclusive la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, en inglés).

No obstante, tanto Hecht como el vicealmirante Paul A. Grosklags, comandante de los Sistemas Aeronáuticos estadounidenses, reconocen que hasta el momento el diagnostico “no está yendo bien”, ya que aun no han logrado “encontrar ninguna pistola humeante”.

Este problema se suma a los muchos problemas a que se enfrentan las fuerzas aéreas de Estados Unidos, que en los últimos años han al punto de mayor debilidad de su historia.

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