• El líder norcoreano, Kim Jong-un inspecciona el cohete de largo alcance modelo Hwasong-12 .
Publicada: jueves, 18 de mayo de 2017 18:09
Actualizada: viernes, 19 de mayo de 2017 7:29

En el caso de un lanzamiento de un misil intercontinental por parte de Pyongyang, EE.UU. tendrá poco tiempo para reflexionar sobre las medidas que puede tomar.

“Los plazos son cortos. Incluso para los misiles de largo alcance, hay muchos pasos para detectar el lanzamiento y averiguar lo que es, dejando al presidente con unos 10 minutos para decidir si lanzar un ataque de represalia”, dijo el miércoles el científico y director del Programa de Seguridad Global de la Unión de Científicos Preocupados (UCS, en inglés), David Wright, según informa el diario británico The Independente.

Los expertos también estimaron que la gente que vive en Nueva York y Washington tendría menos de 40 minutos para prepararse antes de ser golpeada por el país asiático.

Asimismo, según los expertos, un misil lanzado desde Corea del Norte podría llegar a ciudades de la costa oeste como Seattle y Los Ángeles en menos de 30 minutos y San Francisco en 33 a 34 minutos.

No obstante, los expertos aseguran que Corea del Norte todavía no tiene la capacidad para lanzar un misil que podría llegar a EE.UU., a pesar de que Pyongyang afirma lo contrario.

Los plazos son cortos. Incluso para los misiles de largo alcance, hay muchos pasos para detectar el lanzamiento y averiguar lo que es, dejando al presidente con unos 10 minutos para decidir si lanzar un ataque de represalia”, dijo el científico y director del Programa de Seguridad Global de la Unión de Científicos Preocupados (UCS, en inglés), David Wright.

 

En otra parte de sus investigaciones, los expertos piensan que Pyongyang no puede, como se ha afirmado, reducir a Seúl en un mar de cenizas antes de un contraataque, pero podría hacer un daño considerable a la ciudad.

Corea del Norte también podría golpear el Sur con cabezas químicas o biológicas, por lo que la ciudad de Busan, un puerto importante a veces utilizado por la marina de guerra de Estados Unidos, podría convertirse en un objetivo potencial nuclear.

La tensión entre Pyongyang y Washington se recrudeció con el inicio del mandato de Trump, que decretó el fin de la “paciencia estratégica” de EE.UU. respecto al programa nuclear y de misiles norcoreano, y no descartó incluso el uso de la opción militar contra el país asiático.

Corea del Norte a su vez, ha alertado en reiteradas ocasiones del estallido de “una guerra nuclear” en la península coreana, como posible consecuencia de lo que considera actos “hostiles” de Washington en su contra.

El sábado, la Administración de Trump pidió sanciones más duras contra Corea del Norte tras su último ensayo de misil balístico con capacidad de “llevar una ojiva nuclear pesada a gran escala”.

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