“A L-3 Fuzing y Ordnance Systems (de la ciudad) de Cincinnati, en Ohio, se le entregó 37,3 millones de dólares por suministrar a Arabia Saudí 38.284 espoletas multiopcionales del modelo M734A1 y 165.426 espoletas detonantes del modelo M783”, ha informado este martes el Departamento de Defensa de EE.UU. en un comunicado.
A principios de este mes, el Departamento de Estado de EE.UU. aprobó la reanudación de la venta de armas a Riad, resaltando así que el Gobierno de Donald Trump busca relaciones estrechas con su aliado árabe.
“A L-3 Fuzing y Ordnance Systems (de la ciudad) de Cincinnati, en Ohio, se le entregó 37,3 millones de dólares por suministrar a Arabia Saudí 38.284 espoletas de opción múltiple del modelo M734A1 y 165.426 espoletas detonantes del modelo M783”, según el Departamento de Defensa de EE.UU.
Desde marzo de 2015, Arabia Saudí ha lanzado una campaña militar a gran escala contra Yemen para restaurar en el poder al expresidente fugitivo Abdu Rabu Mansur Hadi a fin de imponer sus intereses en la región.
La mortífera agresión saudí cuenta con el apoyo de muchos países árabes y occidentales. EE.UU. y el Reino Unido están entre ellos, ambos acusados de enviar armas ilegales a Riad.
Además de devastar la infraestructura, la agresión ha dejado 12 mil civiles muertos, entre ellos niños y mujeres, en Yemen.
Desde el inicio de los ataques, sobre Yemen pesa un embargo aéreo y marítimo. Riad justifica sus ataques arguyendo que busca acabar con la supuesta ‘amenaza’ del movimiento popular yemení Ansarolá, que lucha eficazmente contra los terroristas de Al-Qaeda en la zona.
El puerto del mar Rojo cerca del estrecho de Bab el-Mandeb está bajo el control del movimiento popular yemení. Bab el-Mandeb es una vía fluvial estratégica a través de la cual se envían diariamente casi cuatro millones de barriles de petróleo.
De acuerdo con las analistas, la intervención directa de Arabia Saudí en Yemen a través de su máquina militar no ha logrado generar una victoria y Ansarolá se acerca cada día a sus objetivos.
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