Publicada: sábado, 12 de agosto de 2017 9:59
Actualizada: sábado, 12 de agosto de 2017 18:29

El dólar en la era de Donald Trump está perdiendo valor y esto afecta a varios países latinoamericanos por su cliente estrella: el mismo Estados Unidos.

“No hay duda de que el dólar estadounidense ha sido castigado por la incertidumbre en la Casa Blanca y el Congreso”, indicó el viernes Adam Button, analista principal de divisas en la firma estadounidense ForexLive, a BBC Mundo.

Al recordar que algunos indicadores económicos, como el índice Dow Jones de la bolsa de valores, siguen subiendo a niveles récord, la moneda estadounidense está sufriendo una paliza, llegando a comienzos de agosto a su nivel más bajo en 15 meses frente a las principales divisas, Button agrega que “el dólar es la divisa principal que peor desempeño ha tenido este año y la política es una parte grande de la explicación”.

Pero el dólar alicaído es un escenario que también puede tener implicaciones complejas para varios países latinoamericanos, que pueden encontrar mayor dificultad para vender sus productos a su cliente estrella: Estados Unidos.

Muchas economías latinoamericanas enfrentan devaluaciones de sus propias monedas por distintos motivos. Basta con ver el colapso espectacular en el precio del bolívar venezolano, que en el mercado negro cayó cerca de un 70 % la semana pasada, de acuerdo con la agencia británica de noticias Reuters.

Pero algunas de estas devaluaciones frente al dólar serían todavía más pronunciadas si la moneda estadounidense no estuviese pasando por un momento de debilidad. La caída del dólar se sentirá evidentemente con más fuerza en los países que más comercian con Estados Unidos, como es el caso de México.

No hay duda de que el dólar estadounidense ha sido castigado por la incertidumbre en la Casa Blanca y el Congreso”, dice Adam Button, analista principal de divisas en la firma estadounidense ForexLive.

El peso mexicano, por ejemplo, ha venido ganando terreno frente al dólar en los últimos meses. Ello hará que las exportaciones mexicanas a Estados Unidos, su mercado crucial, se encarezcan y puedan verse resentidas.

Esto podría representar malas noticias para sectores como el automotriz, que ya se ve amenazado por las medidas proteccionistas que Trump dice querer implantar contra los productos mexicanos.

También cae el valor en moneda local de las remesas que los migrantes envían a sus familias desde Estados Unidos, una situación que se repetiría en naciones centroamericanas como Guatemala y Honduras, también fuertemente dependiente de remesas y exportaciones a Estados Unidos.

En cambio, otras naciones como Ecuador, que usan el dólar como su moneda nacional, podrían beneficiarse de una divisa estadounidense más barata, pues sus exportaciones ganarían en competitividad frente a la de vecinos como Colombia.

La delicada situación del dólar tendría potencialmente un impacto menos fuerte en las exportaciones de otras naciones sudamericanas como Brasil, Argentina y Chile, que han diversificado su comercio a otros países, en especial los de Asia, aunque una parte de ese comercio siga siendo llevado a cabo usando el dólar como moneda de cambio.

El comercio no sería el único rubro afectado por la variación en el precio del dólar. También lo sería el flujo de recursos financieros. El peso de la deuda externa de muchas naciones latinoamericanas, denominada generalmente en dólares, también puede verse aligerado.

Y la inversión extranjera directa proveniente de Estados Unidos, el principal inversor en la región, perdería capacidad de compra en la región, al volverse más caras en dólares las empresas latinoamericanas de interés para los conglomerados estadounidenses. De modo que hay muchos ganadores y perdedores en la región.

Por el momento, sin embargo, el dólar todavía se ve débil. Para algunos afortunados latinoamericanos, este puede ser el momento de comprar su apartamento de lujo en Miami, o de darse esas vacaciones familiares en Orlando, a precios de rebaja.

Para muchos otros en América Latina, el dólar débil puede ser una amenaza para las industrias exportadoras para las que trabajan.

Para todos, ver cómo la moneda base de la economía mundial sufre los vaivenes de la inestabilidad política que experimenta Estados Unidos es una situación que no se vive muy a menudo.

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