“Las infraestructuras energéticas de la región, las infraestructuras de comunicaciones que discurren principalmente por el fondo del Golfo Pérsico y el mar de Omán, así como cualquier lugar donde el enemigo tenga intereses, podrían convertirse en el futuro en objetivos legítimos de las Fuerzas Armadas de Irán”, así lo ha advertido este domingo el portavoz del Ejército de la República Islámica de Irán, el general de brigada Mohamad Akraminia.
Akraminia ha señalado que una eventual guerra futura podría extenderse a nuevas zonas geográficas y abrir nuevos frentes de confrontación. En este contexto, ha asegurado que las Fuerzas Armadas iraníes emplearán nuevos equipos y tácticas con un enfoque ofensivo si se produce otro conflicto.
El portavoz ha hecho estas declaraciones al referirse a las operaciones de los pilotos del Ejército iraní del 2 de marzo, cuando, según ha indicado, cazas F-5 atacaron la base militar estadounidense de Buhring, en Kuwait y aviones Su-24 golpearon una base estadounidense en Catar. Ha atribuido este enfoque ofensivo al legado del entonces comandante en jefe del Ejército iraní, el mártir teniente general Seyed Abdolrahim Musavi y a las directrices del mártir Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, quienes fueron martirizados el 28 de febrero de 2026, primer día de la agresión aérea de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El vocero castrense iraní ha reiterado que la incorporación de nuevos objetivos y escenarios dependerá de las acciones del adversario y ha advertido de que cualquier error de cálculo podría ampliar el alcance de una futura confrontación.
Estados Unidos y el régimen israelí lanzaron dos guerras de agresión contra Irán. La primera, en junio de 2025, duró 12 días, mientras que la segunda comenzó el 28 de febrero de 2026 y se prolongó durante 40 días. En ambos casos, la resistencia iraní y sus operaciones de represalia obligaron a los agresores a aceptar un alto el fuego. Sin embargo, en julio, Washington reanudó los ataques aéreos e impuso un bloqueo naval a Irán, en violación del memorando de entendimiento de Islamabad, firmado el 17 de junio.
En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes atacaron objetivos estratégicos estadounidenses en Asia Occidental y declararon cerrado el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo, lo que provocó un fuerte aumento de los precios mundiales de la energía.
Tras las amenazas de EE.UU. e Israel de una nueva escalada, Irán ha asegurado su preparación para afrontar cualquier agresión con armas más avanzadas que las empleadas en la guerra de 40 días, impuesta por EE.UU. e Israel.
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